miércoles, 11 de febrero de 2026

El conocimiento, algunas ideas

 

 

 

EL CONOCIMIENTO

Hernández Víctor Argenis

2014-10-08

Hablar de conocimiento, aunque es una palabra que usamos cotidianamente, sin darle una connotación específica, no es una tarea fácil. Cuando se hacen preguntas tales como: ¿Qué es el conocimiento?: ¿Cuáles son los fundamentos del conocimiento?; ¿Cómo se hace posible el conocimiento? O ¿Cuántos tipos de conocimientos existen? Se complica la situación.

El Diccionario de la Real Academia Española nos indica que el conocimiento es:

1. m. Acción y efecto de conocer.

2. m. Entendimiento, inteligencia, razón natural.

3. m.Conocido(‖persona con quien se tiene algún trato, pero no amistad).

4. m. Cada una de las facultades sensoriales del hombre en la medida en que están activas. Perder, recobrar el conocimiento

5. m. Com. Documento que da el capitán de un buque mercante, en que declara tener embarcadas en él ciertas mercaderías que entregará a la persona y en el puerto designados por el remitente.

6. m. Com. Documento o firma que se exige o se da para identificar la persona del que pretende cobrar una letra de cambio, cheque, etc., cuando el pagador no le conoce.

7. m. desus. Papel firmado en que se confiesa haber recibido algo de alguien, y se obliga a pagarlo o devolverlo.

Tampoco se aclara mucho el concepto, un primer intento del autor por definir la palabra es: la acumulación y manejo de información, dentro del ser, que tiene como finalidad la satisfacción de alguna necesidad.

Para los Griegos, en especial para Platón, seguidor de Sócrates, maestro de Aristóteles y creador de la Academia, había una conexión entre el conocer y la realidad, cómo llegar a tener la certeza de que lo conocido tenía una aproximación aceptable a lo real, a lo que realmente es. De ahí la famosa alegoría de la caverna, donde un hombre creía conocer su entorno y lo único que había captado eran las proyecciones de las sombras de los objetos y seres que transitaban por ella, mostrando que lo observado no tiene que ser necesariamente la realidad. Su teoría más conocida es la de las Ideas o Formas. En ella se sostiene que todos los entes del mundo sensible son imperfectos y deficientes, y participan de otros entes, que no son perceptibles mediante los sentidos. perfectos y autónomos (Ideas) de carácter ontológico muy superior y de los cuales son pálida copia.

Cada Idea es única e inmutable, mientras que las cosas del mundo sensible son múltiples y cambiantes. La contraposición entre la realidad y el conocimiento es, la única forma de acceder a la realidad inteligible es mediante la razón y el entendimiento; el papel de los sentidos queda relegado y se considera engañoso. En la edad media, la filosofía retomo este enfoque, el tratar de entender cuán fiable es la relación entre lo real y el conocimiento que tenemos de esa realidad. Es interesante el hecho de que Platón escribió la mayoría de sus trabajos en forma de diálogos, una serie de preguntas y respuestas sobre un mismo tema, que lo van descomponiéndolo (análisis) en sus partes más sencillas, para luego ser sometidos a una reconstrucción que incorpore los detalles, tomados como ciertos, provenientes del dialogo(síntesis).

Francis Bacon (1561-1626) entre muchas obras, escribió el "Novum Organon" publicado en 1620, en el que propuso un método para obtener el conocimiento científico o método científico, que se puede resumir de la siguiente manera:

1.Observación: Observar es aplicar atentamente los sentidos a un objeto o a un fenómeno, para estudiarlo tal como se presentan en realidad, puede ser ocasional o causalmente.


2. Inducción: La acción y efecto de extraer, a partir de determinadas observaciones o experiencias particulares, el principio particular de cada una de ellas. De lo particular a lo general.



3. Hipótesis: Planteamiento de solución del problema, mediante la observación siguiendo las normas establecidas por el método científico.


4. Probar la hipótesis por experimentación. Se deben diseñar experiencias que apoyen, con sus resultados, lo planteado en la hipótesis.

5. Demostración o refutación (antítesis) de la hipótesis.

6. Tesis o teoría científica (conclusiones).

 

Rene Descartes (1596-1650) dirige sus esfuerzos a encontrar la forma de llegar a conocer de una manera confiable la realidad, elabora dos obras importantísimas: El Discurso del Método y Las Reglas de la Mente, en las que trata de establecer una metodología para conocer realmente, es decir tener certeza de la veracidad del conocimiento adquirido y busca un principio en el cual basar todas sus conclusiones e inferencias posteriores, es el Cogito Ergo Sum, que implica que para pensar debo existir, si no existo, no soy capaz de pensar y, a su vez se concibe el hecho de la toma de consciencia de la propia existencia, el darse cuenta de que se existe. Descartes comienza su obra con una sentencia demoledora “El buen sentido es la cosa mejor repartida del mundo, pues cada cual piensa que posee tan buena provisión de él, que aún los más descontentadizas respecto a cualquier otra cosa, no suelen apetecer más del que ya tienen” (Descartes Rene, 1980, p35), el método nace según Descartes de una causa casi fortuita, pero presenta un qué; el método y un para qué; aumentar y elevar el conocimiento, con la condición de no albergar ningún temor a errar en cuanto a  la veracidad de ese conocimiento,según plantea al decir que:

“…puedo decir que creo que fue una gran ventura para mí el haberme metido desde joven por ciertos caminos, que me han llevado a ciertas consideraciones y máximas, con las que he formado un método, en el cual paréceme que tengo un medio para aumentar gradualmente mí conocimiento y elevarlo poco a poco hasta el punto más alto que la mediocridad de mí ingenio y la brevedad de mí vida puedan permitirle llegar” (Ibídem).

Otro comentario interesante de Descartes dice: “Mas habiendo aprendido en el colegio que no se puede imaginar nada, por extraño e increíble que sea, que no haya sido dicho por alguno de los filósofos, y habiendo visto luego, en mis viajes, que no todos los que piensan de modo contrario al nuestro son por ello bárbaros y salvajes, sino que muchos hacen tanto o más uso que nosotros de la razón…”(Óp.. Cit, 47), expresando que no necesariamente lo dicho por un pensador reconocido, tiene que estar por fuerza en lo correcto y, además, si se limita el pensar, solamente a lo que ha sido dicho, eso implicaría vetar a la creatividad. Otra faceta es que no se puede colocar a todos los seres humanos bajo una sola y única visión de las cosas, siempre ha habido y habrá diferentes opiniones sobre un mismo tópico, muchas veces condicionados por los factores de espacio-tiempo-situación en que se encuentra el que emite la opinión o doxa,razón por la cual, los dogmas ideológicos, a través de la historia, han sido universalmente cuestionados, dándole paso a los Parlamentos, en los que se Parla, se habla, acerca de los tópicos de una comunidad y se llegan a acuerdos consensuados, aceptados por una mayoría de los interesados y de aplicación general.

El método propuesto por Descartes se puede resumir en cuatro fases:

1.-No admitir jamás cosa alguna como verdadera sin haber conocido con evidencia que así era.

2.-Dividir cada una de las dificultades que examinare, en tantas partes fuere posible y en cuantas requiriese su mejor solución.

3.-Conducir con orden mis pensamientos, empezando por los objetos más simples y más fáciles de conocer, para ascender poco a poco, gradualmente hasta el conocimiento de los más compuestos, e incluso suponiendo un orden entre los que no se preceden naturalmente.

4.-Hacer en todos recuentos tan integrales y unas revisiones tan generales, que llegase a estar seguro de no omitir nada.

Este método propuesto por Descartes, coloca en evidencia los principios de certeza, de análisis, de suficiencia y de prueba, bases del moderno método científico, es de hacer notar además que Descartes introduce, en el mundo de las matemáticas el sistema Cartesiano, que permite representar el comportamiento de una variable en función de otra, en un plano con dos ejes perpendiculares entre sí, lo que ha permitido desde ese entonces, visualizar, de una manera clara, los comportamientos de las variables, en particular las que son en función del tiempo.

David Hume (1711-1776) citado por Ferreter Mora dice:“Hume ha sido considerado con frecuencia como un “crítico del conocimiento” y sobre todo como un critico de las nociones de sustancia y de causa…” y “…como el autor que llevo a culminación el Empirismo Inglés” (Mora Ferreter, 2001, 1707), esto nos presenta a un Hume revisionista de Descartes y crítico de Kant, uno su antecesor y el otro su contemporáneo.

“Hume ocupa sobre todo un lugar dentro de la historia del empirismo en general y en particular dentro del escepticismo moderno. (Ibídem). “La ciencia del hombre es así el inicio fundamento sólido de todas las demás ciencias. Pero tal ciencia debe basarse en la experiencia y en la observación y no en la especulaciones gratuitas y quiméricas” (Ibídem). Es sorprendente, la similitud que hay entre estas frases y lo que posteriormente plantearía Ilich Vladimir Lenin, cuando plantea el materialismo dialectico, hace pensar en una posible influencia, aunque no reconocida de Hume en Lenin.

Hume fundamenta su trabajo en una serie de proposiciones: “Todo lo que el espíritu (mind) contiene son percepciones. Estas pueden ser impresiones o ideas”…”las impresiones son las percepciones que poseen mayor fuerza y violencia. (Ibídem). Se refiere Hume con esto a las sensaciones, las pasiones y las emociones y, como etapa siguiente de las percepciones, considera entonces a las ideas como representación interna de las percepciones, “Las ideas son solamente copias o imágenes desvaídas de las impresiones tal como las posee el espíritu en los procesos del pensamiento y del razonamiento” (Ibídem), aquí se nota otro ligero parecido con Lenin, quien dice que las ideas son reflejos del mundo exterior. “…los procesos pueden ser simples o complejos”…”…las percepciones simples, tanto impresiones como ideas, son las que no admiten distinción ni separación” (Ibídem), son aquellas que una vez sometidas al análisis, no pueden ser descompuestas en percepciones más simples, no se encuentran partes constituyentes en ellas. “A su vez, las impresiones pueden dividirse en impresiones de la sensación e impresiones de la reflexión” (Ibídem), aquí Hume acepta que, por lo menos hay dos fuentes de conocimiento, las externas a la mente, las que se producen por medio de sensaciones, de los sentidos y las internas que proceden del pensar, del razonar, del reflexionar, como las matemáticas.

“Hume establece lo que llamaremos “hechos” (maters of fact) y relaciones (relations of ideas)”…”El razonamiento consiste en un descubrimiento de relaciones. Unas de estas relaciones lo son entre los hechos; otras relaciones lo son entre lo que hemos llamado “relaciones” (las relaciones de ideas)”…”las proposiciones verdaderas sobre hechos están fundadas en la no contradicción” (Ibídem). De nuevo hay algo parecido a lo que planteará Lenin más adelante, el materialismo dialéctico y su relación con las contradicciones. Aunque no ahonda en cómo se llega a descubrir las relaciones, sólo lo menciona y prosigue.

Immanuel Kant (1724-1804) coloca al conocimiento como el problema central de la teoría del conocimiento, epistemología o gnoseología, a través de la Fenomenología, “…que aspira a poner en claroque es lo que significa ser objeto de conocimiento, ser objeto cognoscente, aprehender el objeto,…” (Mora Ferreter, 2001), “Un resultado de tal fenomenología parece obvio; conocer es lo que tiene lugar cuando un sujeto (llamado “cognoscente”) aprehende un objeto (llamado “objeto de conocimiento”)” (Mora Ferreter, 2001). “La fenomenología del conocimiento no reduce la necesidad ni tampoco equipara; reconoce la necesidad del sujeto y del objeto, sin precisar en qué consiste cada uno de ellos, es decir, sin detenerse en averiguar la naturaleza de cada uno de ellos o de cualquier supuesta realidad previa a ellos o consistente en la fusión de ellos.” (Mora Ferreter 2001), evidentemente de lo anterior se desprende que es necesaria la existencia de dos entidades para que se de el fenómeno conocer: el sujeto o ser que pretende aprehender y el objeto o, la cosa a ser conocida.

Entendiendo por aprehender, como, según lo expone el Marxismo, tomar el conocimiento de la realidad, colocarlo dentro de uno mismo, hacerlo parte del sujeto, mediante la conceptualización cosificativa y devolverlo al mundo exterior como un aporte útil para la humanidad. Entendiendo que el aprehender se da a través de representaciones del objeto y no del objeto mismo, el mapa no es el terreno, ni la fotografía el paisaje, así el concepto no es el objeto. Lenin expone que: “Nuestras sensaciones, nuestra conciencia son sólo la imagen del mundo exterior, y de suyo se comprende que el reflejo no puede existir sin lo reflejado, mientras que lo reflejado existe independientemente de lo que lo refleja” (Lenin, 1975, 74). De donde se entiende, que existe una realidad, que es tomada por el sujeto y, mediante un reflejo de este, lo coloca dentro de sí. “Si podemos demostrar la exactitud de nuestro modo de concebir un proceso natural reproduciéndolo nosotros mismos, creándolo como resultado de sus mismas condiciones, y así, además, lo ponemos al servicio de nuestros propios fines, daremos al traste con la “cosa en si” inasequible de Kant” (Lenin, 1975: 117) “La conciencia del hombre no sólo refleja el mundo, sino que lo crea…Es decir, que el mundo no satisface al hombre y éste decide cambiarlo por medio de su actividad” (Lenin, 1987ª, 200 y 201) y he aquí, que el conocimiento interiorizado previamente por el sujeto, vuelve al exterior, a la realidad, para cambiar las condiciones del sujeto, quien adapta esa realidad mediante su accionar, para que lo satisfaga. Karl Marx (1818-1883) cita en los manuscritos filosóficos y económicos: “…se han hecho amplias combinaciones del poder monetario de muchos participantes con los conocimientos y habilidades científicas y técnicas de otros, a los que está confiada la ejecución del trabajo” (Marx, 2006, 103)

Edmund Husserl (1859-1938) plantea que “…se hace evidente la crisis de la razón absoluta y universal, de modo que es necesario replantear de aquí en adelante la actividad filosófica con una responsabilidad social como respuesta a los problemas del mundo, que ya no se resuelven desde una razón objetiva, sino que se solucionan en el encuentro de múltiples puntos de vista” (García Alejandro, 1999), Husserl plantea que el conocimiento puro obtenido a través del razonamiento ya no es suficiente para solucionar los problemas del mundo, plantea la polisemia, la necesidad de los encuentros de los diferentes modos de interpretar los fenómenos para poder dar una respuesta o solución útil al hombre en sociedad.

Ahora bien el conocimiento se le presenta al ser, típicamente al ser humano, de varias manera, entre ellas: Intuitivo: se conoce algo y no se sabe cómo se llegó a conocer, es la sensación de certeza de algo; Inmediato, la aprehensión es inmediata y directa, se coloca la mano al fuego y hay una quemadura, inmediatamente se establece la relación: el fuego quema; Mediato: se deriva de una serie de inferencias y razonamientos, si a es mayor que b y c es mayor que b, entonces c es mayor que a; A Priori: se acepta sin haberlo experimentado, aceptamos que la tierra es redonda sin haber estado en el espacio y haber observado su redondez; A Posteriori: después de observar, aprehendo el significado: se observa el sol salir por un lado y ocultarse por otro, opuesto: el sol diariamente realiza un movimiento en condiciones parecidas.

El conocimiento se clasifica de varias maneras, pero en general se acepta la clasificación entre conocimiento vulgar y conocimiento científico:

Conocimiento vulgar: Llamado también conocimiento ingenuo o directo es el modo de conocer, de forma superficial o aparente las cosas o personas que nos rodean, el ser aprende del medio donde se desenvuelve, los conocimientos se transmiten de generación en generación, son tradicionales. este tipo de conocimiento se caracteriza por ser: Sensitivo aunque parte de los acontecimientos, el conocimiento se forma con lo aparente, no trata de buscar relación con los hechos. Superficial: no profundiza en el proceso de conocer y sólo hace referencia a la simple observación sensorial, organoléptica. Subjetivo: la descripción, transmisión y aplicación de lo aprehendido depende del capricho y arbitrariedad de quién los observa. Dogmático: se apoya en creencias y supuestos no verificables o no comprobados. Estático: se mantienen sus postulados a través del tiempo, generalmente basados en algún principio de autoridad (Eclesiástica, por ejemplo). Particular: se aplica a casos particulares, no busca la generalización o universalidad del conocimiento. Asistemático: no obedece a un orden lógico, se da en forma aislada, sin conexión con otros elementos que le puedan servir de antecedentes o consecuentes. Inexacto: se basa en pareceres, en doxas, no en determinaciones precisas ni mesurables. No acumulativo: no forma un cuerpo sistemático de conocimientos, son, en general, opiniones aisladas.

Conocimiento científico: Es el que se obtiene mediante procedimientos con pretensión de establecer su validez, utilizando la reflexión, los razonamientos lógicos y respondiendo auna búsqueda intencional, por la cual se delimita a los objetos y se utilizan métodosde indagación. Aplicando el método científico se pretende lograr un conocimiento verdadero. Se caracteriza por ser: Racional: no se limita a describir los hechos y fenómenos de la realidad, sino que explica mediante su análisis para la cual elabora conjeturas, inferencias, fórmulas, enunciados, conceptos. Fáctico: se basa en hechos medibles y comprobables. Objetivo: los hechos se describen y se presentan tal cual son, trata que sus resultados sean de aceptación general. Metódico: se aplica una metodología y un método, el método científico. General: ubica los hechos singulares en pautas generales llamadas leyes. Se preocupa por lograr que cada conocimiento parcial sirva como enlace para alcanzar una comprensión de mayor generalidad. Sistemático: está constituido por ideas conectadas entre sí, que forman sistemas. Es adquirido por procedimientos metódicos y es organizado en la búsqueda de resultados, que tienden a la construcción de ideas racionalmente ordenadas dentro de una totalidad. Acumulativo: parte del conocimiento establecido previamente y sirve de base para la búsqueda de nuevos conocimientos.

Karl Popper (1902-1994) Las ideas de Popper sobre el conocimiento científico pueden considerarse como la base que sustenta el resto de sus contribuciones a la filosofía. Además han gozado de enorme popularidad desde que fueron publicadas por primera vez y, al menos entre la comunidad científica, el concepto de falsabilidad ha enraizado fuertemente y es comúnmente aceptado como criterio válido para juzgar la respetabilidad de una teoría. Consciente de ello, y de las críticas que suscitaron sus teorías, Popper amplió y matizó su trabajo originario en sucesivas ediciones y postscripta.

"...Acepto la tesis de que sólo debemos llamar «real» a un estado de cosas si (y solo si) el enunciado que lo describe es verdadero. Pero sería un grave error concluir de esto que la incerteza de una teoría, es decir, su carácter hipotético o conjetural, disminuye de algún modo su aspiración implícita a describir algo real. En segundo lugar, si es falso, entonces contradice a un estado de cosas real. Además, si ponemos a prueba nuestra conjetura y logramos refutarla, vemos muy claramente que había una realidad, algo con lo cual podía entrar en conflicto. Nuestras refutaciones, por ende, nos indican los puntos en los que hemos tocado la realidad, por decir así." (Popper, 1962: p 82)

Además Popper fue entusiasta de la utilización de la lógica en la investigación científica, proponiendo que, partiendo de la aplicación de sus principios, se hace factible un acercamiento a la verdad.

 

 

REFERENCIAS

 

Bacon, F, (1984). Novum Organom. Ediciones (Gristobal Litran Trad.) ORBIS, S. A. Barcelona. España. (Trabajo original publicado en 1892)

 

Descartes Rene (1980) Discurso del Método/ Meditaciones Metafísicas. (Manuel García Morente Trad.).

(4ª ed.) Editorial Espasa-Calpes, S. A. España. (Trabajo original publicado en 1641).

 

García, Alejandro. (1999) Revista de Ciencias Humanas N° 22. Pereira. Colombia. Consultada en: http://www.utp.edu.co/~chumanas/revistas/revistas/rev22/index.htm

 

Husserl Edmund (1998) Invitación a la Fenomenología.(A. Zirion, P. Beadet y E. Tabernic, Trads.) Editorial Paidós. España. (1ª. ed., 2a Reimpresión.) (Trabajo original publicado en 1925)

 

Rosental-Iudin (2004) Diccionario Filosófico. Ediciones Universales. Bogota. Colombia.

 

Popper, K (1962) La lógica de la Investigación Científica. (Víctor Sánchez de Zavala Trad.). Editorial Tecnos, S. A. Madrid. España. (Trabajo original publicado en 1959)

 

Marx Karl (2006) MANUSCRITOS ECONÓMICOS FILOSÓFICOS DE 1844. ( M. Vedda, F. Aren y S. Rotemberg Trads.) Editorial Colihue. Buenos Aires. Argentina. 1ra. Reimpresión. (Trabajo original publicado en 1844)


Mora Ferreter (2001) DICCIONARIO DE FILOSOFIA. 1ª ed. 2da. Reimpresión. Editorial Ariel Referencia. Barcelona, España.

-Lenin, Vladimir I. (1975). Materialismo y Empiriocriticismo. Progreso. Moscú.

————. (1987ª). Cuadernos Filosóficos, Obras Completas. T. XLIII. Progreso. Moscú.

 

 

miércoles, 11 de septiembre de 2024

¿POR QUÉ EDUCAR AL HOMBRE?



¿POR QUÉ EDUCAR AL HOMBRE?




UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL SIMÓN RODRÍGUEZ




Núcleo Los Teques




Subdirección de Educación Avanzada

Programas de Formación Avanzada




Programa de Maestría: Maestría en Ciencias de la Educación




Manuel Bas

Dr. en Cultura y Arte para América Latina y el Caribe

Instituto Pedagógico de Caracas

Profesor Asociado: Universidad Simón Rodríguez

Facilitador del Curso

manuel.bas@hotmail.com

Curso: Filosofía de la Educación.

Tema 2: Ontología de la Educación

Caracas, Venezuela, mayo de 2024




Resumen

En estas líneas, abordo la naturaleza humana como la posibilidad de su educación

desde la ontología de Parménides, Heráclito, Platón, Heidegger, Aristóteles,

forjadores del estudio del Ser, lo que justifica la existencia, del pensamiento (nous),

el logos como elementos esenciales de la formación de la civilización, y como

elementos imprescindible de la creación de conocimiento e impulso de la educación.

El pensamiento y la historicidad nos explican el devenir del Ser. Porque somos

capaces de pensar (razón). La memoria está unida al pensar, por ello, para poder

llegar a pensar se tiene que hacer el esfuerzo de aprender a pensar, para que a

través del conocimiento y la educación acercarnos a un mejor destino humano.

Descriptores: ontología, pensamiento, historicidad, conocimiento, educación.

Palabras iniciales

La idea central de esta investigación, es dar una explicación, aunque breve: por

qué es educable el hombre; para ello he recurrido a la filosofía, particularmente a la

ontología antigua desde Parménides, su creador, pasando por Platón, Aristóteles a

la moderna de Heidegger. Cabe recordar, que antes de Parménides, la filosofía en

su comienzo se ocupaba de la física. La ontología da inicio al estudio del ser (Ente)

y su devenir en el tiempo, lo que a través de este estudio intangible, pero

trascendente se estudia el logos (razón), la lógica, el nous (pensamiento), lo cual

conlleva la posibilidad de que el ser humano sea educable para la construcción

sociopolítica donde habita el individuo.

Desde la aparición de la ontología, el conocimiento y la educación se convirtieron

en una necesidad humana vital, trascendente para el desarrollo humano. La Atenas

de Pericles (s. V a. C.) se constituyó en el mejor laboratorio experimental de

demostración de su utilidad. Con la aparición de la lógica deductiva e inductiva, los




criterios de la doxa y de la episteme, se determinó lo que es el saber, y todo

conocimiento, y que toda enseñanza se debe mover en esas coordenadas.

De acuerdo con Heidegger (1927/1953), el Ser, es el concepto más universal y el

más oscuro al mismo tiempo, es indefinible; por ello es de suprema universalidad. El

tiempo es el horizonte de toda comprensión del ser y de todas sus maneras de

comprenderlo, desde el punto de vista ontológico. El preguntar por el sentido del

ser, la investigación filosófica se encuentra frente a una de las cuestiones más

fundamentales abordar el hombre, conocerlo y de este modo dar respuestas a

muchas incógnitas de la vida humana.

A través de ontología se pudo desarrollar el pensamiento en ese devenir que se

puede enunciar como historicidad, claro está, sobre ambos no existe posturas

unívocas, sino más bien posturas relativas y subjetivas las cuales van a depender

del tiempo, la perspectiva, los paradigmas de donde estemos observando, una

realidad plural, pero que pueden ser articuladas dentro de una estructura de

pensamiento que responda a los problemas del mundo de la sociedad global actual

caracterizada por la complejidad de los problemas, en la que el conocimiento y la

educación tiene la última palabra, para resolverlos.

La ontología como explicación del ser educable

Antes de adentrarnos en este polémico tema: ¿Por qué educar al hombre? ¿Para

qué educarlo? como parte de la Ontología de la Educación, es de capital

importancia acercarnos brevemente al pensamiento del mundo antiguo donde surge

la ontología, la metafísica y la educación, de las cuales, las dos primeras, justifican

de modo demostrativo, ésta última. Según Julián Marías (1980), Parménides, el

filósofo más importante de los presocráticos, fue el descubridor de la ontología y la

metafísica, de esta manera la Filosofía pasó de la Physis (Naturaleza), Física a la

Ontología.

La ontología es una rama de la filosofía que estudia el “ser” de las cosas.

Etimológicamente indica: onto (ser), logos (tratado, razón, discurso, estudio del ser

en cuanto a ser y del ser causa de todo lo demás). El gran descubrimiento de

Parménides es el Ente (Lo que es, existe o puede existir); por esta razón su

pensamiento metafísico ha tenido la influencia desde entonces hasta nuestros días.

Asimismo, aquello que los griegos denominaron nous y los latinos mens (mente,

pensamiento), tiene su huella. Para Parménides, el ente es inmutable (no mudable,

que no puede ni se puede cambiar) y que si cambia, ya no es el mismo ente. El ser




humano está en cambio permanente y las condiciones históricas son determinantes

en esos cambios. Toda manifestación en la vida es cambiante.

De acuerdo con Diógenes Laercio (s. III a. C., tr. 1985): “…la filosofía es de dos

maneras: una procedente de la verdad, otra de la opinión. (p. 182). Esta apreciación

filosófica referida a Parménides, por Laercio; Julián Marías (ob. cit.), dice de ellas

que son dos vías: la verdad y la opinión, dos vías posibles, esta última, concretará

una tercera. Las dos primeras se refieren a las cosas en cuanto son (que es), y la

tercera la del (qué no es), la cual no es posible conocer ni expresar, pero que

justifica el ser que es. Las dos vías primeras son posibles gracias al Nous

(pensamiento), los dos mundos: el de la verdad y el de la apariencia (opinión o

doxa): el camino de la falsedad. Para Parménides las cosas consisten en esto o lo

otro porque antes consisten, consisten en ser consistente. De igual manera la

ontología examina la naturaleza de la realidad o cómo abordarla, la naturaleza de la

existencia humana, el estudio del Ser.

Parménides, dice Laercio (s. V a. C., tr. 1985), fue el fundador de la Escuela de

Elea, de concepción filosófica monística de la realidad, que de acuerdo con esta

idea, el mundo sensible está constituido por una sustancia y un ser básico, no

creado e indestructible, cuya ideal va a tener una influencia capital posteriormente

en Platón, a tal punto que le dedicó un diálogo (Parménides o de las ideas, 368 a. C.

tr. 1871). Cabe destacar en este espacio, según Diógenes Laercio, (ob. cit.): “Fue

Platón el primero que introdujo el escribir en diálogo…” (p. 184). En dicho diálogo

(Parménides), Platón se refiere al nous que solo “lo que es” puede ser pensado; al

contrario “lo que no es”, que no puede serlo. Formula en esta obra su teoría de las

ideas, y que las cosas participan de las cosas y toman de ellas su nombre. Sobre

las ideas, dice Laercio (ob. cit.): “… la idea usa de las palabras, especie, género,

paradigma, principio y causa…. la idea de un espíritu esparcido por todas partes”

(pp. 203, 205).

Como ha dicho Julián Marías (1980), la ontología fue el gran hallazgo de

Parménides, obliga a la filosofía a ponerse en movimiento en forma de Metafísica,

cuyos planteamientos están presentes hasta hoy, dentro el que destaca la antinomia

(condición entre dos principios racionales del ser y no ser ligada a la unidad,

pluralidad y al momento; como por ejemplo: lo blanco; lo negro, lo caliente; lo frío).

Más tarde como su continuador inmediato, como es considerado por los

historiadores de la filosofía, el filósofo Heráclito, El Oscuro (s. VI-V a. C.), dice el ser




y el no ser se constituye en proceso dialéctico, de variación y movimiento de las

cosas, por ello todo fluye, la realidad es cambiante y mudable, todo se transforma.

El hombre está sujeto al devenir (lo impermanente, lo transitorio). De modo que la

educación está sujeta también a estas cuestiones aquí tratadas. Sobre estas

cuestiones estudiadas aquí sobre Heráclito, Diógenes Laercio ((s. III a. C., tr. 1985),

dice:

Todas las cosas se hacen según… la conversión de los contrarios se ordena y

adaptan los entes… Que todas las cosas se hacen por contrariedad… guerra y

lucha, concordia y paz… el círculo del sol hace el día, y cuando obtiene la parte

contraria hace la noche… (pp. 174-175).

Estos principios van a tener una influencia en lo que en la filosofía se denomina

dialéctica desde Xenón pasando por Platón, Kant, Hegel y Marx, claro está con

variaciones y nuevas argumentaciones, pero en lo esencial: principio de la

contradicción (polos que son opuestos, y al mismo tiempo, correlativos); la aporía o

aporima (razonamientos en los cuales surgen contradicciones o paradojas

irresolubles, como por ejemplo, la Paradoja del Barbero de Bertrand Russell). Estos

planteamientos son válidos en todos los ámbitos de la vida humana.

Asimismo, desde el punto de vista ontológico, surge la idea del fluir eterno de las

cosas y el supuesto de una verdad permite parecer contradecirse, sin embargo, el

fluir es acertado en el plano del mundo material, pues el ideal, la idea (eidos en

griego: forma, apariencia) es eterna, el eterno fluir, esencia que solo es captada por

el pensamiento, sobre ella descansa el mundo del verdadero ser, que Platón

denomina ideas (Jaeger, 2001b). Asimismo postula que “es imposible que lo

desemejante sea semejante y lo semejante desemejante”. (Platón, ob. cit., p. 163).

Siguiendo este razonamiento platónico no puede haber mentira en la verdad y la

verdad ser mentira. Cada proposición va a tener otra que se le oponga: la luz, la

oscuridad; el mal, el bien.

Siguiendo este planteamiento, Platón (circa 369-362, tr. s.f.), el diálogo Teeteto o

de la ciencia, expresa, referido a lo anterior (dialogo: Parménides o de las ideas), si

a una cosa, “Si se le supone enteramente diferente es imposible que tenga nada de

común con otra, ni por la propiedad ni por ninguna otra cosa”. (p. 25). Asimismo, el

autor dice: “Es fácil, Teodoro, matemático, un interlocutor del dialogo Teeteto o de la

ciencia (cursivas añadidas por el investigador) demostrar, con otras muchas

pruebas que todas las opiniones de un hombre no son verdaderas”. (p. 54).




Continúa Platón (ob. cit.), por ello: “La ciencia no radica en las sensaciones, sino

en el razonamiento sobre las sensaciones, puesto que, según parece, solo por el

razonamiento se puede descubrir la ciencia y la verdad, y es imposible conseguirlo

por otro rumbo” (p. 64). Existen además dos juicios, uno verdadero y otro falso; la

ciencia es juicio verdadero. “En este sentido, el juicio verdadero irá siempre

acompañado de explicación en todos aquellos que piensan con exactitud sobre

cualquier objeto, y jamás se dará el juicio verdadero sin la ciencia. (Ibídem, p. 94).

Es importante destacar que Platón, de acuerdo con Laercio (ob. cit.) fue el creador

del método inductivo, y lo dice en estos términos: “La inducción de consecuencia es

de dos maneras: una expone parcialmente lo que parcialmente se pregunte; la otra

establece lo universal por medio de lo parcial o particular. La primera es de los

retóricos, la segunda de los dialécticos” (p. 199). Vale recordar, siguiendo a Laercio:

“Los maestros, los médicos y los que enseñan alguna cosa útil, benefician con las

ciencias” (p. 217). Por ello, se requiere de los fundamentos ontológicos de la

educación porque nos permite saber sobre el hombre: lo que es y lo que deberá ser,

como al proyecto de realización, su visión de la realidad histórica en permanente

diálogo.

El tema de la ontología, además de haber sido tratado por Parménides, Heráclito y

Platón, va ser estudiado por Aristóteles (s. IV a. C. tr. 2003) en su libro: Filosofía

Primera (Metafísica), que a diferencia de su maestro, Platón, los principios de la

realidad no están en el mundo inteligible (mundo de las ideas), sino en el mundo

sensible, el cual tiene cuatro causas fundamentales que lo constituyen: materia

(huesos, músculos), forma (lo concreto que determina la realidad individual), causa

eficiente (lo que justifica que las personas estén aquí) y causa formal (nuestra

finalidad).

Este sentido, Aristóteles sobre el ser humano dice lo siguiente: “Ciertamente, el

resto (de los animales) viven gracias a las imágenes y a los recuerdos sin

participación apenas de la experiencia, mientras que el género humano (vive),

además, gracias al arte y a los razonamientos” (p. 70). Aclaro en este punto que

arte, en griego téchne [saber especializado basado en conocimiento, sinónimo de

episteme (ciencia)], que de acuerdo con Aristóteles puede enseñarse, nos da una

señal que distingue del que sabe frente al que no sabe, por ello, el arte es más

ciencia que experiencia, señala. Para Aristóteles, “…la sabiduría es ciencia acerca

de ciertos principios y cosas” (Aristóteles, s. III a.C., tr. 2003, p. 74).




Sobre la filosofía de Aristóteles, Laercio (s. III a. C., tr. 1985), dice:

…la Filosofía es de dos especies: una práctica, otra teorética. A la práctica

pertenecen la moral y la política, en las cuales se trata del gobierno público y del

privado; a la teorética pertenecen la física y la lógica; y esta última no es parte

de la filosofía teórica, sino un exacto instrumento para ella, y la ilustra con sus

dos objetos o blancos probable y verdadero, usando de dos auxilios para cada

uno, esto es, para lo probable, de la dialéctica y de la retórica, y para lo

verdadero, de la analítica y de la filosofía… (pp. 279-280).

Lo arriba expresado por Laercio (ob. cit.) referida a la filosofía teorética van a

sentar las bases del razonamiento lógico (lógica occidental) como medio de

demostración para determinar la verdad o falsead de los argumentos y de este

modo determinar qué es ciencia y qué no lo es. Según Laercio (ob. cit.):

“Aristóteles dice que Zenón fue el inventor de la dialéctica, como Empédocles de la

retórica” (p. 186). Cabe señalar aquí que Aristóteles fue el creador de la lógica

deductiva o silogismo aristotélico.

Sobre Aristóteles, ha dicho Julián Marías (1980), que es la figura más

representativa de la filosofía griega, y quizá de toda la filosofía. Ha sido vanguardia

en muchos problemas metafísicos, y de muchos de los más profundos conceptos

que el intelecto humano emplea hoy. Creador de la lógica como disciplina para las

ciencias…. “donde ha puesto la mano ha dejado la huella única de su genialidad…

ha gravitado de modo incalculable en toda la filosofía… (Julián Marías, 1980, p.

57). Para concluir este punto, es oportuno recordar que la educación requiere de la

ontología para ahondar en el Ser, en la naturaleza humana, por lo tanto, se habla

de Ontología de Educación, porque su interés, es el estudio del ser humano, en

cuanto es en su devenir histórico.

El conocimiento y la educación como necesidad humana

En la Atenas de Pericles (s. V a. C.), dice Jaeger (2001b):

Surgía la idea de hacer de la educación el punto de Arquímedes en que era

necesario apoyarse para mover el mundo político…. En la literatura del siglo IV

encontramos todos los matices de la realización de esta idea…. un nuevo y más

alto ideal de formación humana y de conexión entre el individuo y la colectividad.

Pero la misma idea abrió paso plenamente a través de la filosofía… (pp. 14-15).

Era un siglo del despertar a un ideal consciente de educación y de cultura, fue tan

vital el ideal de educación (Paideia), que el poeta griego Menandro dijo: "Hay un

bien que nadie puede arrebatarle al hombre, γ es la paideia…. La paideia es un

puerto de refugio de toda la humanidad" (Jaeger, ob. cit., p. 5). En este escenario




aparece Sócrates, una figura inolvidable de la historia, y de la historia de la filosofía

que va a resonar en la Atenas de aquellos tiempos, y hasta nuestros días,

moralizó, escolarizó e intelectualizó la concepción trágica del mundo de la antigua

Grecia, fue la fuente más importante de su poder espiritual: su palabra (nunca

escribió), enseñanzas en forma de preguntas y respuestas fue su gran aporte a la

investigación filosófica de la verdad y a la educación. El despertar de un ideal

consciente de la educación del hombre de acuerdo con verdaderos valores

humanos en su ser auténtico.

Su discípulo Platón fundamenta su modelo educativo en la educación del cuerpo y

el alma, lo volitivo y lo intelectivo, el ánima y la mente del individuo. De igual

manera, el discípulo de Éste, proponía una visión de la vida, mediante una

educación constante que motive el deseo de saber. Para los griegos de aquellos

días, la Paideia buscaba que los ciudadanos atenienses alcanzaran un equilibrio

entre la formación intelectual y espiritual. Una propuesta que venía de Isócrates,

orador y pedagogo griego creador de la (paideia): educar, formar, transmitir valores

(saber ser), inherente a la sociedad (saber hacer). (Jaeger, 2001b).

La filosofía, a partir de Sócrates, Platón y Aristóteles le va a dar un impulso

importante a la educación; al igual que Isócrates, quien pone de relieve, es el papel

de la palabra paideia como eje transformador tanto de los atenienses como de su

régimen político. Por ello, Dice Aristóteles:

… los hombres —ahora y desde el principio— comenzaron a filosofar al

quedarse maravillados ante algo, maravillándose en un primer momento ante lo

que comúnmente causa extrañeza y después, al progresar poco a poco,

sintiéndose perplejos ante cosas de mayor importancia, por ejemplo, ante las

peculiaridades de la luna, y las del sol y los astros, y ante el origen de todo…

reconoce que uno sabe… Así, pues, si filosofar por huir de la ignorancia, es

obvio que persiguen el saber por afán de conocimiento… (pp. 76-77).

En ese entonces, la filosofía se centraba en el estudio de la naturaleza (Physis,

en griego), pero como arriba indiqué, con Parménides, la filosofía comienza a ser

Ontología (estudio del ser en general), sin embargo, Jaeger (2001a), referente a

la filosofía griega de sus comienzos, dice: “El concepto de naturaleza, que

elaboraron por primera vez, tiene indudablemente su origen en su constitución

espiritual”. (p. 15). Continúa Jaeger (ob. cit.), fue la manifestación humana más

importante creada, más maravillosa del espíritu griego antiguo, el más elocuente

testimonio de su grandeza, de su estructura única: la filosofía, la cual, la teoría de




la filosofía se halla profundamente ligada con su arte y su poesía. De igual

manera de su modelo educativo.

Todo pueblo que alcanza cierto grado de progreso se encuentra obviamente

inclinado a llevar a cabo su educación, como principio a través de la cual la

comunidad humana mantiene y transmite sus valores físicos y espirituales. Vale

recordar algo que a menudo se olvida, que con el cambio de las cosas cambian

los individuos, por ello la educación participa en la vida y el mejoramiento de la

sociedad, así en su destino exterior como en su estructuración interna. Por ello,

cuando alcanza plena conciencia de sí misma, llega por el sendero del espíritu al

descubrimiento de leyes y normas objetivas cuyo saber le añade al pensamiento

y a la acción una seguridad antes desconocida. Es el misterio y la maravilla de lo

originario que rodea la primigenia creación de alicientes y de estímulos

eternamente renovados (Jaeger, 2001a).

Lo arriba señalado se debe a un atributo humano que lo diferencia de otras

especies en la Tierra: la razón (logos: justificación, expresión) que para la cultura

griega fue uno de sus grandes descubrimientos la cual le permitió el intercambio

entre los hombres transformando a la argumentación, la discusión y el diálogo en

uno de los pilares fundamentales para el desarrollo intelectual, la búsqueda del

conocimiento y el asentamiento de las relaciones políticas en la Polis griega.

De acuerdo con Herreros (2014), en su trabajo: El concepto de razón en la

filosofía de Julián Marías, seguidor de la razón vital de Ortega y Gasset, quien

consideraba la razón como el instrumento con el que se propuso superar la

subjetividad europea y el realismo ingenuo, (realismo natural, realismo directo se

enmarca dentro de la filosofía de la percepción y de la mente humana que postula

que los sentidos posibilita al hombre una conciencia directa del mundo exterior),

de tal modo, para Julián Marías a través de la lógica, la razón vital es de carácter

dramático e histórico, un modo de acceso a la realidad, la cual incluye tanto

perspectivas personales como generacionales y fusiones de ambas. Es

considerada, incluso, desde el tiempo de los griegos, y muy particularmente en

Aristóteles como un método de adquisición de conocimiento, de la verdad para

resolver una serie de cuestiones de la existencia humana, la moral como

justificación racional, una apertura al ámbito de significación trascendente para la

vida humana.




Cabe recordar, de acuerdo a lo arriba indicado, para Aristóteles, el logos se refiere

a la razón, lo que es lógico, el mensaje veraz que se entiende y conviene, y que los

razonamientos lógicos (deductivo e inductivo) sean eficientes. Esta temática fue

abordada de manera amplia en el libro II de la Ética a Nicómaco, en estos términos:

Es un principio comúnmente admitido, que es preciso obrar conforme a la recta

razón. Aceptemos también este principio, reservándonos explicar más tarde lo

que la recta razón, cual es la relación que queda con las demás virtudes. (p.37).

Con respecto a la verdad, el hombre que guarda en esta relación el medio, se

llama hombre veraz o verídico y el mismo se llama veracidad. La ficción, que

altera la verdad, se llamará, si exagera las cosas, fanfarronería, y el que tenga

este defecto será un fanfarrón (p. 47).

La experiencia humana del asombro frente a las cosas ,fue lo que motorizó la

filosofía según Aristóteles, a la búsqueda de la verdad, de la belleza, de lo divino;

no obstante, uno de los fines de la educación es la sabiduría, desarrollar las

habilidades y saberes humanos que nuestros pensamientos nos permite estar

abierto a la belleza y a los sentimientos humanitarios trascendentes que es un

concepto filosófico que hace referencia a lo que está más allá de la visión

concreta que es aplicable a todos los ámbitos de la vida. Por ello, educar para la

trascendencia se enfoca en brindar oportunidades de aprendizaje para trascender

la propia vida, a valorar al otro, al bien común, y a adaptarnos a los cambios de

manera intuitiva y con normalidad.

Pensamiento e historicidad

Creo que Descartes pudo haber dicho “porque existo es que tengo la capacidad

de pensar”. El pensamiento es un producto de ese despertar de la conciencia, que

al propio tiempo es historia. No puede existir la historia al margen de lo humano, el

pensamiento hace posible la historia, sus actos además son producto de su devenir

que se constituye en un proceso histórico, que va desde el ser al deber ser, que

esto último va de la mano de la educación, cuyo el objetivo general es formar la

personalidad ideal (deber ser) basada en la vitalidad, la sensibilidad, el esfuerzo, la

sabiduría y la inteligencia. Facultades muy humana y posible. La educación es

trascendencia. Ya había advertido Nietzsche (1933), en Así habló Zaratrusta:

Yo predico al superhombre. El hombre es algo que debe ser superado. Vosotros,

¿qué habéis hecho para superarle? Todos los seres, hasta hoy, han producido

algo superior a ellos: ¡y vosotros queréis-ser el reflujo de esta marea, prefiriendo

volver a la animalidad a vencer al hombre!... ¿Qué es el mono para el hombre?

Un motivo de risa o una dolorosa vergüenza. Pues eso mismo debe ser el




hombre para el superhombre: un motivo de risa o de vergüenza afrentosa.

Habéis recorrido el camino que va desde el gusano al hombre, pero todavía hay

de vosotros mucho de gusano. (p. 13).

Cuando pensamos hoy en las guerras fratricidas, el terrorismo, la pobreza, otras

tantas calamidades en el mundo global actual y sus grandes adelantos, que en

muchos casos, han causado problemas, no podemos menos que recordar estas

palabras de Nietzsche, referidas al hombre: “Son despreciadores de la tierra,

moribundos y envenenados, para quienes la tierra es fatigosa: ¡por eso quieren:

dejarla!” (Ibídem). El ideal de lo trascendente está a un lado del camino espiritual, ha

sido reemplazado por lo utópico, lo distópico, no hay un sendero definido hacia la

grandeza, andamos en la oscuridad cegados por lo irreal, lo real es un desierto

construido por los ladrillo de los apetitos rudimentarios de lo banal, lo fugaz,

eternamente imperecedero, ha dicho Zizek (2005).

Vivimos en los tiempos sin tiempo, éste es hermano del show puesto en escena,

una estampa, donde lo prioritario no es la realidad, sino la hiperrrealidad, la fantasía

es nuestro norte. Es oportuno en este espacio citar a Nietzsche (1933): “Las almas

frías, los nulos, los ciegos, los hombres ebrios no tienen lo que yo llamo corazón.

Sólo tiene corazón el que conoce el miedo, pero que domina el miedo; el que ve el

abismo, pero con ‘altivez’” (p. 228). De esta casta de hombre, de guías, está

huérfana la humanidad hoy.

¿Qué ha pasado entonces con el pensamiento y la historicidad humana? Iglesias

(2018), escribió un artículo titulado: Historicismo: el ser humano en el proceso de la

historia, en el que otra cosa refiere que el historicismo indica formación del individuo

en sentido histórico, sustentado en que la naturaleza humana y actuaciones están

vinculadas a su devenir en la historia (un proceso histórico continuo que no se

detiene). El historicismo abarca distintas posturas de pensamiento que coinciden en

la importancia del papel desarrollado por el hombre en la historia, incluso, algunos

filósofos se atreven a señalar al hombre como de naturaleza histórica. Esta corriente

involucra todo lo relacionado en los ámbitos: ideológico, instituciones políticas y

científicas referidas al hombre; y debe entenderse a partir de la historia (Iglesias,

2018).

Desde los planteamientos de Dilthey y de Hegel, la actuación del hombre está

enmarcada dentro de la historia; asimismo Crose toma de Hegel y de Marx

elementos para asignarle como ser protagonista de la historia de la libertad.




Collingwood considera la historicidad como reducto que simplifica la ciencia y la

filosofía a la historia. Heidegger hace consideraciones a la historia y al tiempo (ser

temporal); Ortega y Gasset dice que el hombre no tiene naturaleza sino historia. El

historicismo ha hecho una contribución fundamental en la revisión crítica de la

historia dominadas por la política, la sociología y la antropología, claro está, desde

el relativismo histórico y epistemológico. Por ejemplo Popper, filósofo de la ciencia la

entiende como una formulación de “leyes” históricas determinantes en los

acontecimientos políticos y sociales rechazando las creencias de un destino

histórico, que para él es superstición, pues, la historia humana no se puede predecir

por métodos científicos (Iglesias, 2018).

Ahora bien, según Heidegger (1994), al intentar aprender admitimos que somos

capaces de pensar, porque el hombre es ser viviente racional porque tiene ratio

(razón), piensa, y piensa cuando quiere. La memoria está unida al pensar, por ello,

para poder llegar a pensar se tiene que hacer el esfuerzo de aprender a pensar. Los

filósofos son pensadores, lo que es un modo preferente en la filosofía. El pensar

recibe su esencia como percibir a parte del ser del ente, es decir, la presencia de lo

presente. La característica más importante del pensar ha sido representar. El cuerpo

del pensar, del logos se llama lógica, propio del ser. Ser, indica estar presente, su

rasgo fundamental, y que además es un carácter del tiempo. El presente como

esencia del tiempo se pertenece, el uno al otro. Cuando representan objetos

(objetualidad), estamos pensando. El futuro básico del ser, del ente no está

pensado, queda reservado. No es digno de ser pensado todavía (Heidegger, 1994).

Por otra parte, dice Heidegger (1951), la exhortación sobre la esencia de las cosas

nos viene del lenguaje, es lo supremo. Existe una relación entre el hombre y el

espacio (habitar para Heidegger). Para los griegos, tékne (técnica) implicaba

aparecer, algo producido, como una cosa presente en lo ya está presente. La

esencia de construir es dejar habitar, para ello requerimos del espacio y del tiempo,

para que suceda hay que habitar, estar aquí, de tal manera se convierte en una

dimensión superior. El hombre habita en el mundo.

El Ser, de acuerdo con Heidegger (1927/1953), es el concepto más universal y el

más oscuro al mismo tiempo, es indefinible; por ello es de suprema universalidad. El

tiempo es el horizonte de toda comprensión del ser y de toda su manera de

interpretarlo, todo esto enmarcado desde el punto de vista filosófico en la ontología.

El preguntar por el sentido del ser, la investigación filosófica se encuentra frente a




una de las cuestiones más fundamentales de abordar por el hombre. De esta

manera, Heidegger (ob. cit.), señala que para tratar estas cuestiones se debe

emplear la fenomenología, que naturalmente, no es un “punto de vista” ni una

“corriente” filosófica, sino que en primer lugar significa concepción metodológica;

que no es más: a las cosas mismas, ciencia de los fenómenos. El fenómeno es la

manifestación de algo que está frente a nuestro horizonte.

El logo (razón, juicio, concepto, definición, fundamento, relación), para Heidegger

(ob. cit.) significa hacer revelar aquello de lo que se habla en el decir (hacer ver) lo

cual tiene carácter de un hablar, de una comunicación con palabras en la que se

deja ver algo, en su estar junto con algo, hacer ver en cuanto algo, lo cual puede

ser verdadero o falso. Finalizo con esto: el Ser y Ahí (Dasein), término acuñado por

Martin Heidegger para explicar el significado de la existencia (ser-ahí), que más bien

sería estar haciendo algo ahí, que además indica el modo de ser propio del ser

humano. Por ello, al habitar (en la Tierra) se convierte en una dimensión superior. Al

igual que educarse y educar.

Palabras finales

Posiblemente, el descubrimiento más importante de los filósofos presocráticos fue

la ontología, la cual permitió el estudio de la existencia humana (Ser) y su

propósito, el pensamiento (nous), la lógica inductiva y deductiva, el razonamiento

correcto, diferenciar la doxa de la episteme, una contribución importante para

encaminar la ciencia, la filosofía, el conocimiento y la educación, pilares

fundamentales de toda civilización, siempre que se utilice con fines altruista y el

crecimiento espiritual del hombre. Desde que Parménides de Elea, fundador de la

Escuela de Elea de filosofía acuño el término ente justifico la dualidad humana y su

contante devenir en el tiempo.

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bienvenidos-al-desierto-de-lo-real-ocr.pdf.

Nota. El presente trabajo fue escrito para el curso Filosofía de la Educación del

cual soy Facilitador, en el Programa de Formación Avanzada, Maestría en

Ciencias de la Educación, Núcleo Los Teques, I Período Académico 2024.




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Texto: Dr. Manuel Bas

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