sábado, 22 de abril de 2017

BERTAUX: SOCIOLOGÍA DE LA VIDA COTIDIANA Y RELATOS DE VIDA, RESEÑA DEL ARTÍCULO





REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
UNIVERSIDAD PEDAGÓGICA EXPERIMENTAL LIBERTADOR
INSTITUTO PEDAGÓGICO DE CARACAS
SUBDIRECCIÓN DE INVESTIGACIÓN Y POSTGRADO
DOCTORADO EN CULTURA Y ARTE PARA AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

Curso: Historia Regional y Local
Profesora: Dra. Elina Lovera Reyes
Participante: Manuel Bas. CI. V.-8.203.033
Caracas, 30  de enero de 2017


SOCIOLOGÍA DE LA VIDA COTIDIANA Y RELATOS DE VIDA DE BERTAUX (Reseña de Artículo)


     Antes de entrar en detalles en la reseña del  artículo que aquí me ocupa, es menester, de entrada referir, aunque brevemente, algunos detalles biográficos de Daniel Bertaux (1939). Bertaux es un destacado sociólogo francés que emplea las biografías en sus estudios sociológicos, la movilidad social e historia de vida. Es un consumado activista de la Asociación Internacional  de Sociología Europea  y de la Asociación de Sociología Francesa, de esta última es su fundador y presidente. Ha publicado una extensa e importante obra en materia de sociología, de las cuales sólo mencionaré, por razones de espacio, tres vinculadas al tema a tratar en estas líneas: La Perspectiva Biográfica Validez Metodológica y Potencialidades” (1980), “Biografía y Sociedad” (1981), “Los relatos de Vida en el Análisis Social” (1986), entre otras.



     “Sociología de la Vida Cotidiana y Relatos de Vida” (1983) de Daniel Bertaux, es, entre otras cosas, una especie de ventana para penetrar en lo más profundo de la sociedad a través del discursos sistematizado de individualidades y su entorno. Este estudio fue publicado en 1983 en la “Revista Suiza de Sociología”, Vol. 9, nº 1, pp. 67-83, traducida por Blanca Gabin, publicada a su vez por el Centro de Estudios y Movimientos Sociales de París, Francia.

     Es conveniente, antes de adentrarme en el análisis de este artículo aclarar los términos: “Relato de Vida”  e “Historia de Vida” que con frecuencia tienden  prestarse a confusión. Siguiendo a Simmons (1992) citado por Rusque (2001), el primero refiere “… una historia de vida complementada con documentos o con otras narraciones, dándole de esta manera una perspectiva más amplia que la narración de su vida cotidiana hecha por un solo actor”. (p. 198). De acuerdo con el autor arriba citado, el segundo conceptualiza “…el detallado relato del comportamiento de un individuo en su entorno”. (Ibídem). Aclarados ambos vocablos, que son, no obstante como la cara de una misma moneda, me adentraré en el estudio de la obra de Daniel Bertaux que aquí me propongo. Naturalmente el relato de vida de acuerdo con el fundamento conceptual ya expresado requiere además del diálogo franco, cara a cara, intersubjetivo entre investigador e investigado y con otros actores sociales involucrados, la revisión de los más variados documentos (fuentes secundarias) lo que permite tener una perspectiva más amplia al investigador. De esta manera de acuerdo con Bertaux (ob. cit.) se penetra profundamente en la vida cotidiana del actor social investigado, sus modos de vida, que  naturalmente, no se construyen solos, involucran tres tipos de movilizaciones: familias, profesiones y viviendas, que están presentes de manera cíclica en los individuos y sus modos de vida.

     Al hablar de la vida cotidiana, de acuerdo con Bertaux (ob. cit.), refiere el estudio de manera ineludible siete categorías o variables principales tales como: miseria, pobreza, penuria, equilibrio, comodidad, riqueza y poderío, que están en permanente interacción, que, no obstante son ineludibles según este autor, criterio que comparte quien escribe, para el estudio de la vida cotidiana de los individuos y colectivos. Con referencia a lo planteado por este intelectual, en la misma forma, buscando nuevos horizontes en la historiografía, Bruno (2009) también admite aspectos o categorías similares para conocer la vida cotidiana, lo que en definitiva abre nuevos caminos en los estudios históricos. A través de los relatos de vida puede aproximarse de acuerdo con el protagonismo del actor social, y el desenvolvimiento en su vida, conocer diversos acontecimientos y hechos, de una sociedad determinada.

     Otro aspecto de relevancia es la tipología socioeconómica de los modos de vida de los individuos, que naturalmente, existen variantes de persona a persona, por ejemplo, existen marcadas diferencias entre los modos de vida rural y urbana, a esto hay que agregarle lo que Bertaux denomina necesidades materiales (primarias) y la relación recursos-necesidades (secundarias) en la que se encuadran las siete categorías arriba mencionadas. Entonces cabe la pregunta ¿Cuál es la tarea del sociólogo e historiador en la sociología de la vida cotidiana y en los relatos de vida? Bertaux responde a esta pregunta de esta manera: poner a la vista las categorías construidas a través del discurso corriente sobre la sociedad, esto, naturalmente responde al criterio de que una sociedad estructurada en clases sociales su función principal es expresar en forma clara, analítica  lo que Casas (s. f.), denomina “memoria histórica social colectiva” que tiene un vínculo natural con la identidad social y cultural de los individuos, que, no obstante está relacionada con la memoria que un grupo elabora sobre su pasado (prácticas, costumbres, cosmovisiones y representaciones heredadas). Para este investigador,  toda identidad tiene que ver con el pasado, toda identidad es historia condensada.

Es a la vez la memoria de tiempos anteriores resignificada, reinterpretada a partir de nuevos procesos y elementos. No olvidemos que el recuerdo es selectivo, y que unido a la razón implica reconstrucción,  y a la vez deformación de los acontecimientos, este es el riesgo que deben correr, y al propio tiempo saltar quienes hacen relatos  e historias de vida. Es, en mi criterio, una especie de representación mítica producto de las representaciones sociales que fijan una imagen y un contenido que expresa el momento más importante de un pueblo (no la del investigador) aunque pueden existir coincidencias; y que a su vez tiene como puerta de entrada la vida de una persona, que frecuentemente cristaliza en la memoria social, que a su vez pueden ser visualizadas en las festividades tradicionales y populares.

     Sumado a lo arriba expuesto, habría que agregar  lo planteado por Baudrillard citado por Bertaux (ob. cit.), el énfasis del valor de uso de los objetos de consumo, los cuales implican el valor de uso simbólico, el valor de uso de las familias, sus significados, lo cual involucra a vecinos, familias, amigos, colegas... Cabe destacar además, la importancia que tiene la producción cultural de las energías humanas referidas no sólo a la socialización primaria (la familia) diversificada según los medios sociales (secundarios), los aparatos de difusión cultural de carácter antroponómico, es decir, modos de vida, normas morales de sus miembros, aspectos fundamentales de la vida cotidiana referidos por Bourdieu (1979) citado por Bertaux a los modos de vida de los individuos y los colectivos.

     Vinculado a los conceptos de la sociología de la vida cotidiana y relato de vida de Bertaux, que de algún modo tiene que ver con el conocer los “modos de vida” de la gente e individualidades que se quieren estudiar, que está reseñado en el artículo que aquí me ocupa, está de manera implícita las fuentes que emplea el investigador.

Puedo expresar sobre este particular de manera taxativa, que no es posible conocer la vida cotidiana o realizar un relato de vida sin tener que acudir a las fuentes que nos informen al respecto. Si partimos al menos de tres ideas básicas de (Historia) expresada por Medina Rubio (1993) que la historia (de cualquier forma o enfoque) está referida a procesos humanos del pasado, múltiples, heterogéneos y discontinuos; que la historia es el registro de procesos que hacen los cronistas, narradores e historiadores; y que la historia es una disciplina científica que investiga temas en la que se emplean técnicas, métodos y procedimientos de investigación, cabría la pregunta ¿es posible estudiar el pasado, explicarnos sus fenómenos y hechos, y tener una apreciación del conocimiento de la vida cotidiana sin el empleo de fuentes? La respuesta es simple, no. El empleo de fuentes (papeles de familia, registros parroquiales, libros de notarios, crónicas de viajes, periódicos, tradiciones orales y otras) es un criterio que comparten todos los historiadores. González entrevistado por Hernández López (Presentador) (2005) expresa es indispensable recurrir al relato oral, a los recuerdos de la gente, a los archivos de los municipios y parroquias para conocer el pasado.

     En relación al uso de las fuentes, Medina Rubio (ob. cit.) expresa que intentar comprender y explicarnos el pasado sin el empleo de fuentes no es más que un ejercicio de la imaginación, sin ningún contenido histórico. Para este autor las fuentes escritas,  documentos tales como: prensa, memorias, literatura; iconografías (gráficas y obras plásticas), testimonios orales grabados o no, son de vital importancia para hacer historia. Al respecto Burke (1996) agrega que uno de las contribuciones fundamentales aportada por lo que en estos últimos años se ha denominado la “nueva historia” es el criterio de examinar la mayor variedad de fuentes posibles (orales, estadísticas, cifras de comercio, cifras de población, visuales en su más variadas formas) y la constante búsqueda de nuevas fuentes que sirvan de complemento a documentos oficiales y privados; que a su vez que se contrasten las fuentes orales con las escritas y viceversa, para ser analizadas según Burke; Medina Rubio (ob. cit.), y estudiadas por equipos multidisciplinarios (sociólogos, psicólogos, antropólogos sociales, críticos literarios, economistas, entre otros).

     Como complemento a lo arriba señalado, es conveniente debatir y revisar, de acuerdo con Fernández (2009), viejos problemas y la búsqueda constante de nuevos, sin dejar de lado lo expresado por Briceño de Bermúdez (1998) que en el estudio de la Historia la vida humana transcurre en un espacio dinámico, cambiante, resultante de múltiples relaciones del hombre con su medio, y en unas condiciones históricas determinadas. Sirve además, de acuerdo con esta investigadora, para estudiar los procesos de pensamiento cotidiano y las ideas implícitas de las representaciones colectivas. Al respecto la microhistoria italiana (Carlo Ginzburg) hace unos aportes significativos en el sentido de proponer la reducción de la escala de observación al momento de realizar un estudio, que para el abordaje  se debe procurar obtener información acerca de cómo los hombres y mujeres, insertos en un determinado contexto temporal y espacial, experimentaron sus condiciones de vida, para rastrear las características y dinámicas. (Bruno, 2009).

     Sobre este particular, habría que agregar lo señalado por Agner Heller citado por Bertaux (ob. cit.) referente a las particularidades del mundo capitalista, que, no obstante está inmerso en tres grandes procesos históricos que comparten los países del mundo desarrollado: la nueva estructura de clase social relacionada con los modos de producción capitalista, la industrialización y la urbanización; pero, Bertaux advierte, que lo señalado por Heller, habría que incluirle una cuarta variable o categoría o proceso histórico: la “escolarización”; a lo que yo además agregaría, la categoría [industrialización] la segunda revolución industrial: la digital.

      Esto, naturalmente, no sin la crítica, que según Bertaux, el principal inconveniente de las categorizaciones: es su carácter “fijista”, que pudiéramos considerar como estaticismo, generar dogmas o espacios de pensamientos reduccionista, por lo tanto, siempre hay que dejar una válvula de escape para la crítica, la reflexión y la entrada en el juego a nuevas ideas, lo que permite oxigenar y revisar las categorizaciones ya existentes, que con el tiempo se hacen anacrónicas o pierden vigencia como lo hemos presenciado hoy los hombres del siglo XXI, como son los casos, solo por citar algunos: el materialismo histórico, el positivismo, el estructuralismo y el funcionalismo, sin negar su aporte al pensamiento.

     Esta situación fijista, estática, anti dinámica, a mi juicio es contraria a la naturaleza humana, y desde luego, a la histórica; y dificultaría la comprensión de la vida cotidiana, que lógicamente están en constante ebullición, transformándose minuto a minuto, repercutiendo en el ciclo de la  vida familiar y de la permanente modificación de sus recursos y de cambios en la esfera profesional (movilidad social). En relación a estos señalamientos cabe citar a Bertaux (2000) en  Bertaux (ob. cit.) “El sociólogo que busca analizar la vida cotidiana debe, por lo menos, es la tesis defendida aquí, pasar por el modo de vida”. (p. 7).

     Al respecto, profundizando este punto, en mi criterio, es de vital importancia para los estudios de los relatos de vida, lo señalado  por Burke (1996), en los postulados de lo que últimamente se conoce como la “Nueva Historia”, el interés de su planteamiento es el estudio de la historia “desde abajo”, es decir, debe interesarse por la opinión(es) expresada(s)  por la gente común  y corriente y su experiencia en el cambio social; así como también, la historia de la cultura popular, que ha sido, en estos últimos tiempos objeto de considerable interés para los historiadores, y que cabe recordar además, que este enfoque, está presto a estudiar toda la gama de actividades humanas por su naturaleza inter y múltiple disciplinaria, lo que involucra a sociólogos, antropólogos sociales, críticos literarios, psicólogos, [entre otros].

     Para ir cerrando la reseña de este artículo, cabe recordar lo planteado por Luís González entrevistado por Hernández López (Presentador) (2005) en su tesis de la Microhistoria Mexicana, que la vida cotidiana se refiere a la gente en su propio medio, para hablar del hombre común y corriente, para buscar ciertos fondos del ser humano que no aparecen en la “historia nacional”, ni mucho menos en la filosofía de la historia. Sobre este tópico, cabe agregar el planteamiento de Martínez Assad entrevistado por Hernández López (ob. cit.) que la historia es una perspectiva que se construye y reconstruye todos los días, y que cualquier localidad, individuo, pueblo está en la historia por muchas razones aunque no aparezcan  en los manuales de historia oficial.

     Esto, en mi opinión, debe ser la consigna central de los que nos adentramos en el estudio de los relatos de vida y a la sociología de la vida cotidiana. No sin advertir, que cualquier planteamiento teórico, por lúcido y es esclarecedor que pudiera ser, no dejar de ser parcial, y que la regla debe ser rescatar de ello lo útil para un determinado estudio, para evitar caer en reduccionismo, anacronismo, de lo que somos testigos todos los que hemos asistido al derrumbe de las más recalcitrantes ideologías nacidas en el siglo XIX y que dominaron gran parte del siglo XX en el mundo: marxismo, positivismo, estructuralismo y funcionalismo, solo por nombrar, las más que estuvieron en boga.


MUESTRA VISUAL

Willie. Ilusiones ópticas: crudo claroscuro para componer-descomponer
prototipos industriales (2016). colección Manuel C. Bas S. Caracas D. C.

Leonardo Alvarado. (2012). 
Puente colonial de acceso a la Aduana Marítima del Puerto El Rincón Barcelona
Colección Manuel Bas. Caracas, D. C. 


REFERENCIAS

Bertaux, Daniel. (1983). Sociología de la Vida Cotidiana y Relatos de Vida (Blanca Gabin, Trad.). [Sociologia du Vie Quotidien et Raconter du Vie]. Revista Suiza de Sociología. Vol. 9. No. 1. (pp. 67-83). Suiza.

Briceño de Bermúdez, T. (1998, Julio-Diciembre). De la Ciudad Colonial a la Región Historia. Tiempo y Espacio. Vol. XV. No. 29-30. (pp. 9-22). Caracas: Instituto Pedagógico de Caracas, Centro de Investigaciones Históricas “Mario Briceño Iragorry”.

Bruno, P. (2009). Apuntes historiográficos sobre la historia de la cultura. Revista en línea del Seminario de Estudios de Historia Cultural, Universidad Autónoma de México. Año 9. México, pp. 1-18.

Burke, P. (1996). Obertura: la nueva historia, su pasado y su futuro. En P. Burke y Otros, 1996, Formas de Hacer Historia. (vers. José Luís Aristu). [New Perspective on Historical Writing]. (2a. ed.). (pp. 11-37). Madrid: Alianza Editorial, S. A. (Trabajo original publicado en 1991). [Libro en línea]. Disponible: https://rfdvcatedra.files.wordpress.com. [Consulta: 2016, Noviembre 16].

Casas, José. (s. f.). Las Rupturas y Cristalizaciones entre la Memoria Colectiva: Los casos de San Juan y Jáchal. [Documento en línea] Disponible:  http://www.fices.unsl.edu.ar/~kairos/k12-archivos/casas%20jose.pdf.

Fernández, Sandra. (2009). El revés de la trama. Contextos y problemas de la historia local y regional. [Conferencia magistral desarrollada en la inauguración del III Encuentro Regional de Historia y Ciencias Sociales y I Encuentro de Geo-Historia, Rivera, Octubre 2008]. Dialnet Revista Digital Estudios Históricos, no.1, Universidad de la Rioja, España, pp.1-17. Disponible: www.estudioshistoricos.org/edicion1sandra-fernandez.pdf. [Consulta: 2016, Noviembre 7].

Hernández López, C. (Presentador). (2005). Mesa Redonda: Microhistoria Mexicana, Microhistoria Italiana e Historia Regional. [Entrevista a Luís González, Carlos Martínez Assad y Carlos Aguirre Rojas]. Relaciones (vers. Impr.). Año/Vol.XXV. No. 101. (pp.193-224). Colegio Michoacán: Zamora, México.

Medina Rubio, Arístides. (1993). Introducción a la Historia Regional. Historia para Todos. No. 3. Caracas: Editorial Tropycos.
Rusque, A. (2001). De la Diversidad a la Unidad en la Investigación Cualitativa. (1a., 1a. reimpr.). Caracas: Ediciones Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, Universidad Central de Venezuela/ Vadell Hermanos Editores.












REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
UNIVERSIDAD PEDAGÓGICA EXPERIMENTAL LIBERTADOR
INSTITUTO PEDAGÓGICO DE CARACAS
SUBDIRECCIÓN DE INVESTIGACIÓN Y POSTGRADO
DOCTORADO EN CULTURA Y ARTE PARA AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

Curso: Historia Regional y Local
Profesora: Dra. Elina Lovera Reyes
Participante: Manuel Bas. CI. 8203033
Caracas, 23  de enero de 2017

PETER BURKE LA NUEVA HISTORIA SU PASADO Y SU FUTURO
(Resumen)

      En estos últimos tiempos, somos  testigos, como el campo de la historiografía ha sufrido una rápida expansión del universo de historiadores, apareciendo con ello nuevos campos; la Historia General se independizó de la Economía, los historiadores han mostrado interés por el estudio y análisis de la lucha por el poder (Foucault) en muchos planos de la vida humana. Estos cambios fundamentales, al propio tiempo característico de la forma de hacer historia se ha gestado  en lo que se ha denominado la “Nueva Historia”, conocida más en Francia que en otras partes del globo terrestre. El nombre nueva historia proviene de una colección de ensayos de Jacques Le Goff, sin embargo, hacer una definición sobre esta manera de hacer historia no es fácil debido a que lo que se ha denominado con este nombre tiene diversos enfoques y, es, de algún modo una reacción contra el paradigma de la historia tradicional, ya agotado.
     Sumado a lo hasta ahora planteado cabría la pregunta ¿hasta qué punto es la nueva historia, nueva? Un repunte significativo de esta forma “diferente” de hacer historia, en el siglo XX arranca con fuerza en las décadas de los años 70 y 80, circunscrita a hechos ocurridos en esos tiempos. Sin embargo para algunos historiadores este concepto de historia está asociado a Lucien Febvre (1878-1956) y Marc Bloch (1886-1944) en 1929 cuando fundan la Revista “Annales de Historia Económica y Social” para promover este enfoque de la historia. Para Peter Burke (1996) este término se remonta a 1912 cuando James Harvey Robinson publica su obra: “La Nueva Historia”, la cual no tuvo mayor éxito en ese momento en los Estados Unidos. El planteamiento central de esta orientación teórica es escribir una “Historia” que deje de lado o fuera, los planteamientos referidos estrictamente a los acontecimientos políticos, que, no obstante, esta idea no es tan nueva porque ésta se remonta a 1860, y tiene entre sus artífices a (Jacob Burckhardt). Como se ve, detrás del panorama de lo que se denomina la nueva historia, no deja de tener ciertas complejidades epistémicas lo que dificulta dar una definición satisfactoria. Más aún, como se sabe, este término es conocido también  como  “Historia desde abajo”, “Historia de los vencidos” (Italia, Brasil), “Historia total” (Braudel) que integra los elementos de las demás Ciencias Sociales.
     Sin embargo desde la visión de los historiadores sociales, este enfoque podría ser  un proceso de interacción entre acontecimientos y tendencias de mayor importancia, por un lado, y el estudio de la vida cotidiana, por el otro. Al respecto, cabe señalar como una advertencia, que uno de los problemas del enfoque de la historia nueva (Braudel) como de la tradicional son las fuentes y los métodos empleados. Esto ha señalado el camino hacia nuevos objetos de investigación, nuevos tipos de fuentes que sirvan de complemento a la documentación oficial, como lo es el empleo de fuentes orales, y la relectura de estos documentos (oficiales) de una manera distinta, aunque siendo honesto al respecto, en mi opinión, los testimonios orales no han alcanzado hasta ahora la complejidad crítica que merece. Debe existir lo que yo llamo un diálogo entre las fuentes orales y las escritas, es decir, que las primera sirvan para validar las segunda y viceversa, sin restarle importancia la una a la otra.
     A lo arriba indicado, habría que agregar, que a pesar que ha habido una expansión considerable del universo histórico como lo señalé al principio, no hay una sola voz  que dé una explicación completamente satisfactoria sobre el hecho histórico, pues, un acontecimiento admite pluralidad de explicaciones, lo que nos da una pista de lo complejo de los sucesos que tienen como protagonista al hombre. Algunos historiadores han empleado la combinación de fuentes y enfoques estructurales y psicológicos para tratar de esclarecer los sucesos históricos de manera coherente, sin embargo, uno de los problemas más obvio al respecto es el de síntesis histórica, la cual tiende más bien hacia la fragmentación de la historia, que no obstante conlleva a la proliferación de subdisciplinas, que naturalmente son inevitables, por ello el historiador tiene que aprender a lidiar con este problema. A esta problemática habría que agregar los cada vez más creciente  problemas en este campo y el conocimiento humano cada vez más limitado para abarcarlos, que exige además, métodos más rigurosos y profesionales de alto nivel.
     En este contexto, es conveniente apuntar, y es casi una premisa hoy en el campo de la historia nueva, y es compartida por la mayor parte de los historiadores, que la idea de hacer historia al margen de la política es rechazada, y ello se debe en parte por la naturaleza política del ser humano, y por el interés cada vez más creciente por los temas políticos en la sociedad. Esto, desde luego, nos deja un panorama claro, dentro de tanta incertidumbre en el campo de la historia, y es que estamos lejos de hacer la historia totalizante preconizada por Braudel, hay más bien al respecto escepticismo sobre este particular por la mayor parte de los historiadores. En definitiva no se debe ensalzar al extremo el tema político en el quehacer historiográfico; pero tampoco se le debe ignorar.
     Como una conclusión, grosso modo, sintetizo las dos maneras de enfocar la Historia:
     -La historia tradicional tiene por objeto fundamental la política. La nueva historia se interesa por cualquier actividad humana.
     -La tradicional hace la historia como una narración de acontecimientos importantes. La nueva historia se dedica al análisis de estructuras.
     -La tradicional permite una vista desde arriba, centrada en las grandes hazañas de los grandes hombres, estadistas, generales, clérigos, a otros personajes se le asigna un papel menor en el drama. La nueva historia se interesa por la historia desde abajo, es decir por las opiniones de la gente corriente.
     -La historia tradicional se basa en documentos. La nueva historia examina mayor variedad de pruebas.
     -La historia tradicional es objetiva, cuenta los hechos como ocurrió realmente. La nueva historia tiene interés por toda la gama de la actividad humana, es inter y múltiple disciplinaria e involucra a antropólogos sociales, economistas, críticos literarios, psicólogos, sociólogos, entre otros.
     La historia nueva tiende hacer polisémica, inabarcable sus problemas, admite  variedad de definiciones, aborda múltiples problemáticas vinculadas con el ser humano, pero no se debe caer en el error de olvidar los aportes fundamentales que en el campo de la historiografía  dado por la historia tradicional, que de algún modo fue el paso previo para llegar a lo que se conoce hoy como la nueva historia, en el camino evolutivo de de la historia misma de la humanidad. Pareciera que hoy la historia está ausente de un paradigma que guíe las investigaciones.

REFERENCIAS

Burke, P. (1996). Obertura: la nueva historia, su pasado y su futuro. En P. Burke y Otros, 1996, Formas de Hacer Historia. (vers. José Luís Aristu). [New Perspective on Historical Writing]. (2a. ed.). (pp. 11-37). Madrid: Alianza Editorial, S. A. (Trabajo original publicado en 1991). [Libro en línea]. Disponible: https://rfdvcatedra.files.wordpress.com. [Consulta: 2016, Noviembre 16].



sábado, 6 de febrero de 2016

Salvador "Chito" Aguilar Pérez (Entrevista)




Salvador "Chito" Aguilar Pérez (Entrevista)

La ultima entrevista hecha al amigo Salvador "Chito" Aguilar Perez, antes de su partida a otros planos.- 





Salvador “Chito” Aguilar Pérez
El gran cuentero de Los Teques
Autor: Hernández Víctor A.
Octubre-Noviembre 2015



Salvador “Chito” Aguilar Pérez. En el bautizo del libro de su autoría “Los Nadie” el 08-10-2015. Fotografía Andrés Ramón Velásquez Espinoza. Plaza Bolívar, Los Teques, estado Bolivariano de Miranda (08-10-2015)

     El 06 de octubre de 2015, estando en la puerta del edificio Nazareth, calle Guaicaipuro,  sector El Pueblo,  Los Teques, previa concertación de la cita vía mensaje de texto — es de hacer notar que con Chito uno se puede comunicar mediante mensajes de texto, correo electrónico, Facebook, celular, etc.—, ya que él no es un negado a la tecnología, conserva una apertura poco usual para aprenderlas y utilizarlas, no como otros más jóvenes que él o de su edad, que se escudan en ella para no aprender el uso cotidiano de los nuevos medios de comunicación y las nuevas tecnologías, es una de la razones por la cual “Chito” le lleva una ventaja considerable a otras personas. El hecho es que cuando llegué al edificio donde reside, Chito venía bajando de su apartamento con Benito Chapellín, otro baluarte  de Los Teques, en este caso en la Pintura, y su esposa, después del acostumbrado y ameno saludo, me quedé conversando con Chito y, lo primero que me relató es que se dedicó a vencer el cáncer que lo ataca, como parte de la estrategia de salud dejó de comer carne, en todos sus tipos, además se alejó del pan de trigo y comenzó a tomar guarapos (infusiones) de Mapurite Colombiano y otro monte cuyo nombre no recuerda y como alimento principal, sopa de vegetales,  eso, y además una actitud mental de vencedor, serán sus armas para derrotar al maligno enemigo. El primer resultado de ese tratamiento es que desapareció el sufrimiento de tensión arterial alta, ahora más bien se le baja, según dice.

Edificio Nazareth, Avenida Guaicaipuro. Los Teques, estado Bolivariano de Miranda. Fotografía Digital: Víctor A. Hernández (07-10-2015)

         Continuando con el ameno momento me cuenta que:

— Me levanto a las cinco de la mañana, me baño y empiezo a escribir, hasta las nueve, hora del desayuno. Llevo unos veinte cuentos de almas en pena, todos tequeños, basados en lo que dijo el Papa Francisco; ya Juan XXIII (de enero) había sentenciado que no existe el cielo ni el purgatorio, entonces los muertos que me visitan, están preocupados y quieren ir a la huelga, algunos argumentan que si el Cielo no existe, entonces deben tomarlo por asalto, entre una y otra cosa, me nombraron para llevar el caso a la Corte Celestial y defender sus derechos como muertos legítimos de Los Teques.

        Entre otras molestias de los muertos, está el hecho de que a muchos de ellos los botaron del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS) y ellos estaban cobrando su dinerito y, además que los botan, no les han cancelado sus Prestaciones Sociales, otro grupo de muertos los sacaron del Consejo Nacional Electoral (CNE), negándoles el derecho a la participación, al protagonismo y al voto, como lo establece la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela , así que la molestia es grande y hasta están pensando en prohibir el derecho a morir, como medida de presión.

—Se hace necesaria la pregunta: Chito ¿Dónde habéis nacido?

        —En Valencia, estado Carabobo, en El Morro, en San Blas, en 1933, octubre 08, mi Papá Salvador Aguilar Toro era una guía, Papá, según decían sus amigos no era un hombre, era un hombrón, su profesión era chofer, manejaba autobuses y después camiones, en ese tiempo habían los Forcitos, que llamaban los llorones, porque hacían un sonido peculiar, parecido al llanto de un niño cuando iban forzados en una subida, podían hasta con tres mil kilogramos, tenían  un departamento donde traían rolos, para “rolear”, que era ir colocándoles rolos a las ruedas (neumáticos) del eje trasero, mientras iban poco a poco ascendiendo por una subida fuerte, para que no se fueran para atrás, además Papá era poeta, echador de cuentos y jefe de familia desde los quince años, estuvo preso en los años 20, por revolucionario, cuando le pusieron los grillos, el mismo carcelero mandó a que no se los pusieran, porque era delgadito y no podía con los grillos.

Salvador Aguilar Toro, padre de Salvador “Chito” Aguilar Pérez, según aparece en la libreta de Conscripción del Servicio Militar Obligatorio de los Estados Unidos de Venezuela del año 1943. (Digitalización y edición del autor: 06-11-2015)

Mi mamá Carmen Pérez Olivares de Aguilar, dedicada a los oficios del hogar y a la alta costura. Fue, como las tradicionales mujeres de su tiempo, una dama del hogar, que al quedar viuda con seis hijos que criar, dio la cara como la mujer venezolana sabe hacerlo y nos sacó adelante. Años después apareció un hombre en su vida, en nuestras vidas y, aquí estamos los Aguilar Pérez pie firme en esta hermosa tierra. Mi madre, una dedicada trabajadora que tenía su máquina de coser, una guillotina para cortar grandes volúmenes de tela, para confeccionar muchas clases de vestimentas, inclusive ropas para vestir muñecas. Ella se marchó a los 93 años de edad, en paz, sin hacer ruido, era libre pensadora. Recuerdo que me contaba que a los nueve años, en Barquisimeto, vio a la Divina Pastora y desde ese momento no creyó más en Santos, Santas, ni Vírgenes. Siempre estaba de buen humor además de tener mucho sentido del humor, quizás eso me influyó para que mis cuentos, casi siempre, tengan algo humorístico.

Carmen Pérez Olivares de Aguilar. Madre de Salvador “Chito Aguilar. Colección: Chito Aguilar. (Digitalización del autor: 05-11-2015)

El jueves 08 de Octubre de 2015 cumple años de muerto Ernesto Che Guevara, Benito Chapellín cumple 72 años y yo cumpliré 82, una trilogía interesante y una fecha propicia para el bautizo del libro “Los Nadie”, en el que echo cuentos de gente cuya presencia resaltó en Los Teques y que han sido olvidados por la mayoría, en mi caso quedan los libros, que de alguna manera constituirán un recuerdo.

         —Amigo y ¿De dónde salió el echar cuentos?

        —Papá era un echador de cuentos, vivíamos en una casa donde está ahora las residencias Da Silva, en El Cabotaje, de allí mi Papá me llevaba a lo que ahora es Trajes Roberto, en la calle Miquilén, que era donde estaba la bodega almacen de Alberto Serrano,  para llegar a la entrada había que subir un par de escalones desde la acera, en esa entrada se reunían cinco o seis echadores de cuento, entre ellos mi Papá, cuando tenía doce años, mi viejo murió, un día fui a escuchar  los cuentos de los amigos de Papá y me dijeron: carajito echa un cuento, a lo que respondí: yo no sé echar cuentos. Ellos insistieron, conté uno, que era verídico, papá lo narraba: el teniente Molina cogió el revolver para joder a un hombre y, el hombre blandió el machete y le cortó la mano en la que tenía el arma, fue a coger el revolver con la otra mano y también se la cortó, el teniente Molina fue pal cementerio y el hombre a la cárcel, se armó la discusión entre los presentes acerca de la valentía de uno y de otro y de que no debió morir ninguno de ellos, porque eran hombres de verdad, en eso comienzan a salir los asistentes del cine Apolo, muchos de ellos se fueron quedando a escuchar las argumentaciones y, a mí no se me acabo nunca esa pasión de contar cuentos.


Tienda Trajes Roberto, en la calle Miquilen, Los Teques, estado Bolivariano de Miranda, donde quedaba la bodega almacen de Alberto Serrano, lugar de reunión de los echadores de cuento. Fotografía Digital: Víctor A. Hernández: 10-10-2015.

—Chito háblame de tus libros

—Hay varios: Del Pueblo al Llano de Miquilén, Don Abundio y sus Fantasmas, Concierto de Pájaros y otros Cuentos, Guaicaipuro, La Leyenda y, Los Nadie, porque son gente que como no existieron, ya nadie se recuerda de ellos.

        —Y tu Víctor, ¿te recuerdas del primer cuento que te conté?

        —Sí, por supuesto amigo, eso fue hace unos veintisiete años, andaba con mi abuelo adoptivo Alfredo Mendoza (él me adoptó como nieto y me enseñó acerca del béisbol, la música clásica, la literatura y muchas lecciones de vida) y nos encontramos contigo en la Plaza Bolívar y me dijiste: tenía yo (Chito) cinco a seis años y el General Juan Vicente Gómez Chacón  pasó por Los Teques, camino a Maracay y se detuvo en una casa y pidió el baño prestado, al salir caminó por la Plaza Bolívar revisándola, luego se montó en su carro y fue a la Plaza Guaicaipuro para ver como se encontraba, allí estaba yo con papá y, ese hombre impresionante, con cara de acero, inmaculado bigote blanco e impecable uniforme militar paso frente a mí, se detuvo y me puso la mano en la cabeza y me dijo: hijo dedícate al trabajo honrado y a hacer lo que más te gusta, mira que ese don que tienes no lo tiene todo el mundo, giro 90 grados y siguió su camino, no sé si fue real o si fue un sueño, pero, más adelante en mí vida, me dedique al trabajo y a echar cuentos, luego a escribirlos, y a esta vida sana que me ha llenado tanto de satisfacciones.

—Y tú Víctor tu andas echando un cuento acerca de mí por ahí, cuéntamelo.

—Claro, ocurrió una vez, no hace muchos años, que en un evento te encontraste con un gerente de Petróleos de Venezuela Sociedad Anónima  (PDVSA), quien conversó contigo y te dio una tarjeta de presentación para que pasaras por el Instituto Tecnológico Venezolano del Petróleo  (INTEVEP) para que te dieran un trabajito, fuiste para esa Filial de PDVSA y te atendió un muchachito que por su edad, unos veinte años, parecía tu nieto, después de ver tus papeles, se sonrojo y estaba apenado, con palabras entrecortadas te informó que no podías trabajar  ahí porque no eras Bachiller, tú te sonreíste y le preguntaste: ¿Hijo cuántos libros has escrito tú? A lo que el muchacho respondió:-ninguno señor, tú le respondiste: bueno yo he escrito varios, metiste la mano en el bolso y sacaste un ejemplar de “Del Pueblo al Llano de Miquilén” y se lo regalaste, y le dijiste: —hijo, un buen trabajador no lo define que tenga o no un papelito, sino sus ganas y amor por el trabajo, buenas tardes y disculpa por haberte hecho perder el tiempo—. Ese es el cuento. Chito se ríe y dice: -buen cuento, ya me gradué de bachiller integral y de Licenciado en Educación, Mención Cultura, pero por ahora no trabajaré en ese sitio, sigamos con las preguntas, hoy estoy de ánimo.
—Y sabes Chito que eres famoso por tú elegancia, siempre modesta.

—Bueno es que tengo un estilista personal, Fidel Zapata, barbero que para hacer su trabajo no necesita de electricidad, lo hace manualmente, nunca falla, Fidel es el que se encarga del arreglo de mí cabello hace muchos años, por eso que siempre me ves bien afeitado y mis padres me enseñaron que un hombre decente siempre debe andar presentable y limpio y así me gusta andar. Fidel trabaja en el Parque “Los Coquitos” (Gustavo Snoop) o cuando inexplicablemente lo botan del parque “Los Coquitos” lo busco en el parque de Los Nuevos Teques, habitualmente me doy una buena caminata buscándolo para que me corte el cabello y así hago ejercicio, me gusta caminar.

Salvador “Chito Aguilar” recibiendo un corte de cabello de Fidel Zapata en el Parque de Los Nuevos Teques. Fotografía Digital: Hernández Víctor A.: 09-03-2013

        — ¿Cuál es tú opinión acerca de la religión?

—Para mí la religión es humor del más alto nivel.

—A parte de cuentos, ¿Qué más expresan tus libros?

—Desde muchacho me gusta contar y a través de los cuentos, el lector se va encontrando con la ciudad vieja, así era, parte de la vida.

— ¿Has probado con otras formas de expresión para difundir tus relatos: pintura, teatro, música, poesía, etc.?

—Sólo se contar y  tratar de conservar la tradición oral, por su riqueza histórica. En algún momento comencé a escribirlos para que permanecieran en el tiempo.

— ¿Qué proyectos tienes para el futuro?

—Vencer el cáncer, seguir escribiendo y tratar de que Los Teques sea elevada en la realidad a su condición de Capital de estado.

— ¿Qué significa para ti ser un escritor silvestre? ¿De dónde salió esa clasificación de “silvestre”?

—No fue por la comiquita de Tom y Jerry. Fue un título concedido por la Licenciada Iraida Rojas, ante las críticas (que hacían) hacía mí intelectuales afamados que nunca han hecho nada.

— ¿Cómo se llama tú esposa?

—Luisa Elena Navas García, obrera, bedel en la escuela Alberto Ravel, sector El Tanque, Santa Eulalia. Hoy en día justamente jubilada. Con quien me casé en 1976, tengo un matrimonio de 39 años, ya es maduro.
—Tus hijos e hijas

—Saibeth Auxiliadora Aguilar Tosta, hija, bibliotecóloga de la UCV; Salvador José Aguilar Tosta, hijo, taxista y viudo de Enna Linares González; Sadia Aguilar Linares, hija, historiadora de la UCV, que falleció.

—Tus hermanos y hermanas

—Napoleón de 83, Cecilia de 78, Andrés de 75, Alejandro de 74 y Alberto de 73 años.

— ¿Cómo se desarrolló tú vida académica?

—En la década de los 40 había logrado llegar al cuarto año de Bachillerato, se aprendía mucho en aquella época, se estudiaba todo el día y los Profesores eran muy exigentes, lo que era bueno porque se aprendía, deje los estudios y me dedique a trabajar, en el 2003 me inscribí en la Misión Ribas,  y me gradué de Bachiller Integral en el 2005. Inmediatamente entre en la  Misión Cultura, convenio UNESR- Ministerio del poder popular para la Educación Universitaria y nuestras sesiones educativas, que eran maravillosas por la cantidad y calidad de temas que se trataban allí, eran en el complejo cultural Cecilio Acosta, en un lugar donde hay una Cúpula, ahí obtuve el título de Licenciado en Educación Mención Desarrollo Cultural en el año 2009. Me correspondía dar el discurso por parte de los estudiantes o triunfadores, por ser el de mayor edad, 76 años para aquel entonces, marca no superada, hasta hoy no se ha graduado en esa Licenciatura y Mención alguien de más edad que yo, pero hubo un cambio en el acto de grado y no pude dar el discurso, tampoco asistió el Presidente Chávez, como estaba programado. En el del años siguiente, que fue la Promoción Bicentenario, si estuvo el Presidente.

—Pero tienes otros Títulos otorgados por el pueblo.

—Si, que recuerde: Presidente del Congreso Mundial de Embusteros; Cronista Silvestre de Los Teques; Fabulador: reconocido por el Doctor Idelfonso Leal como “el más grande fabulador de todos los tiempos, con la excepción de Homero, el de La Ilíada y la Odisea.”; Filosofo creador de la tesis del Chitismo en lo filosófico, científico y económico; Fundador y líder fundamental de los Partidos Alternativos: PANALACYS: Partido Nacional de Ladrones, Anexos, Conexos y Similares; PANARAT: Partido Nacional de Rateros, PND: Partido Nacional de Difuntos, PNST: Partido Nacional de Buscadores de Tesoros, PNE: Partido Nacional de Embusteros; Animador de Velorios; Orador Fúnebre a boca de Tumba; Orador de orden o desorden según sea el caso; Hacedor de Discursos Ajenos o por encargo; Conversador con espíritus; Abogado Callejero: Litigante ante La Corte Celestial e Historiador Insurgente.

— ¿De dónde salió esa conexión tan fuerte con el Cacique Guaicaipuro?

—La conexión de Guaicaipuro no se cómo ni cuándo se dio, sino que se dio. Iba a la Plaza Guaicaipuro y observaba los petroglifos y la estatua del Cacique que mando a colocar ahí el Presidente General Juan Vicente Gómez Chacón y de repente, un día cualquiera, perdido en el tiempo comencé a hablar con él; le hacía preguntas y él me las respondía. Fíjate uno de los casos fue el martes 4 de febrero de 1992, ante la confusión de noticias, me fui a la Plaza Guaicaipuro y le pregunté al Cacique: ¿Qué está pasando? Y él me respondió: quédate tranquilo hermano, estoy renaciendo en Hugo Rafael Chávez Frías. Y fíjate que Hugo Rafael fue un luchador, o al menos lo intentó, por liberar al país de la dominación de las potencias foráneas, por eso es que afirmo, entre otras razones que hay una conexión Guaicaipuro-Bolívar-Chávez, los tres compartieron ideales y modos de actuar en diferentes momentos de la historia.

El 12 de octubre de 2015, en horas de la mañana, Chito se tomó un tiempo para leerme dos petroglifos de la Plaza Guaicaipuro, trataré de reproducir la explicación que me dio lo más fielmente posible, para ello me ayudaré con unas fotografías de los petroglifos:
  

Salvador "Chito" Aguilar Pérez explicando el significado del petroglifo que él llama "El Acta de Defunción" de Guaicaipuro. Fotografía: El Autor (12-10-2015)

        En la imagen se pueden observar tres zonas marcadas con letras amarillas, que significan:

A: El entierro del Cacique Guaicaipuro
B: Una línea segmentada, simboliza los períodos de tiempo
C: Una E, que simboliza el Este, por donde a diario renace el Sol.

Este animal raro, en su conjunto, es el guardián de la tumba de Guaicaipuro, este es el petroglifo más importante, es la partida de defunción de Guaicaipuro y a la vez es su profecía, el sentido común nos dice que si la piedra estaba orientaba al este (punto A) lugar de su tumba, y como el Sol nace por el este (punto B), en este caso Guaicaipuro se fue por el este, y por ahí regresará por el este, renacerá después de un tiempo (punto C), como lo hace el Sol.

Salvador "Chito" Aguilar Pérez explicó el significado del petroglifo que él llama "La Batalla" de Guaicaipuro. Fotografía: El Autor (12-10-2015)

La clave de este otro petroglifo está aquí en esta horqueta (punto B), ¿para qué sirve la horqueta?, para bajar lo que está en lo alto, este es Terepaima (Lado izquierdo del petroglifo), este es Guaicaipuro (Punto E)  y abajo se observa a la Caciqua Urkia (Punto H), este que no tiene orejas, que no oye es Francisco Fajardo (Punto F), este es Juan Rodríguez Suárez (punto A), a este es que hay que bajar, ¿Quién lo va a bajar?, Guaicaipuro (puntos  E), los azuza, se lo traen aquí (lado derecho de la piedra), y aquí les cae una lluvia de bombas lacrimógenas lanzadas por los indios (punto G y similares), yo hice una con puros productos naturales, manzanillo, pica pica, guaritoto y pringamoza, con eso, los indios jodieron a los perros (punto I y similares) y a los caballos (punto D y similares) de los conquistadores, ahí también se ven los indios junto  a Terepaima, que esperaban listos para la emboscada, estaban escondidos, por eso solo se le ven los ojos y la nariz (punto C). Esto es un libro, el hombre que hizo esto era  historiador, periodista, cronista y un visionario, tenía sentido común. Zamora vio esto y los indios que andaban con él, lo entendieron y se lo explicaron y Zamora planificó la batalla de Santa Inés con esta información, por eso es que la gana.

El autor recibiendo la interpretación de los petroglifos que están ubicados en la plaza Guaicaipuro de parte de Chito Aguilar (12-10-2015)

—Cuéntame de tu vida laboral

—Del 48 al 53 fui Gerente de la Funeraria La Milagrosa, ahí perfeccioné el arte de hablar con los muertos, que había desarrollado desde los diez años cuando contrapuntee con el difunto Pedro Díaz, que es un muerto que tiene trato de amistad conmigo y con mi hermano Andrés. Estudie topografía en la vía, mí segundo padre era un topógrafo extraordinario, el me llevó de ayudante, se llamaba Pedro José María López Romero, tenía yo 18 años, me enseño lo básico: manejar los instrumentos, tomar medidas, medir los ángulos, leer la brújula, hacer y leer planos, después fui progresando, trabajé en carreteras, en la Pan Americana, de Caracas a Los Teques y de Los Teques a Tejerías y trabajé en muchas obras así, pero me hacía mucho daño el polvo y comencé a trabajar en el Instituto Nacional de Obras Sanitarias (INOS) en la parte de Acueductos, Cloacas y Drenajes, trabajé en los marginales de 108 pulgadas del río Guaire y en la construcción del sistema de cloacas y drenajes de Los Teques, en el acueducto de Los Teques en la Mariposa, vía El Jarillo,  dirigía y hacía esos trabajo, luego de treinta y pico de años me botan y no me jubilaron, entonces comencé a trabajar en la Gobernación del estado Miranda con Arnaldo Arocha y al final de sus andanzas me jubiló, me reconocieron los años en el INOS.

Yo era bueno en mí trabajo, a mí me entregaban unos planos, unas máquinas, un grupo de obreros y yo hacía los trabajos. Laboré en la sanitización del Guaire, en esos años había pocos ingenieros, entonces nosotros aprendimos ingeniería práctica con ingenieros que nos daban instrucciones y nos iban enseñando ingeniería, ahora es diferente, hay más bien muchos ingenieros.

El último trabajo lo hice en el Metro, yo no estaba actualizado, tenía que hacer un trabajo y vino un topógrafo joven que lo hizo, un trabajo que yo me habría tardado una semana como mínimo, el muchacho lo hizo en una hora y al observar eso, entendí que mi tiempo ya había pasado, no estaba adaptado a la nueva tecnología, y me retiré, como le pasó a otros topógrafos cuando yo llegué, es la cadena de la vida, uno debe entender que ya no puede seguir en esa labor, el tiempo lo supera a uno.

 En el INOS trabajé desde el año 1959 hasta el 1991, fueron 32 años, ocho meses y diez y seis días, fecha en que me botaron. Del INOS no me jubilaron por que hice un reclamo justo y me botaron y me propusieron que si pedía perdón por mí pecado me reenganchaban, como a mí me enseñaron que un hombre de verdad no debe pedir perdón por lo que es justo, me marche y nunca más volví.

—Chito y lo de Cronista de Los Teques

—El pueblo, la gente de Los Teques, los tequeños, como es nuestro gentilicio, recogió más de cinco mil firmas, postulándome para el cargo, en vista del apoyo popular,  el Concejo Municipal me nombró Cronista de La Ciudad, en el mes de septiembre de este año 2015.

Juramentación de Salvador “Chito” Aguilar Pérez como Cronista de la Ciudad de Los Teques por el Presidente del Consejo Municipal,  Ramón Madriz, el 24-09-2015. Salón de Sesiones de la Cámara Municipal, en el Palacio Municipal Obispo Mariano Martí.

—Bueno Víctor, voy a descansar un rato, hemos tenido conversaciones a través de los años, pregunta lo que quieras y escribe, tienes mi permiso, no me traigas tu trabajo para corregirlo, estoy seguro que quedará bien, cuando lo traigas, será para disfrutarlo.

Compartiendo en la Plaza Guaicaipuro, en el sector el Llano de Miquilen. Fotografía: Mahel Argenis Sáez Gavidía (Domingo 08-11-2015)

Chito, es un hombre de caminar pausado, siempre con guayabera o con la camisa por fuera, sencillo pero elegante, últimamente siempre acompañado por su bastón, encontrárselo es habitualmente ameno, a menudo hará una observación interesante sobre la vida local, municipal o nacional o recordará alguna deleitable historia sobre un personaje, lugar o acontecimiento que transmuta cualquier encuentro con él, mínimo en agradable. Es muy observador y con sentido analítico y, con una memoria realmente envidiable. Nunca esta apurado y siempre tiene tiempo para compartir una tomada de cafecito con los amigos, pero eso sí, todo el tiempo pendiente de cumplir con sus compromisos, si falla en alguno, seguro que será por motivos de salud o por alguna otra causa de fuerza mayor.   

Salvador "Chito" Aguilar Pérez (Entrevista)
  Licdo-Esp. Víctor  A. Hernández.
Revisión y Corrección de Texto: M. Sc. Manuel Bas y M. Sc. Armando Hernández Quintero
Edición y Montaje Electrónico:  Hernández Víctor A.