lunes, 16 de abril de 2018

Crítica del arte en Venezuela


Universidad Pedagógica Experimental Libertador

Instituto Pedagógico de Caracas
Doctorado en Cultura y Artes para América Latina y El Caribe
Investigación Cualitativa

Profesora: Gabriela Angulo

                                                                                                     Rafael Rondón Narváez

Trabajo No 2

Pregunta:
¿Cómo se aprecia la consolidación de la crítica del arte en Venezuela?
Objetivo:
Generar en el informante una serie de ideas, datos y experiencias relacionadas con el surgimiento de la crítica de arte en Venezuela
Entrevista:
Rafael Rondón Narváez: Vamos a comenzar la entrevista con el profesor Manuel Bas, hoy sábado 17 de febrero de 2018 en la Urbanización Quenda de los Teques. Vamos a comenzar preguntándole sobre la crítica de arte en Venezuela y la información que tiene sobre ella, sobre todo la del siglo XX y como se construye ese campo o género.
Manuel Bas: Buenos días. Gracias Rafael Rondón por la invitación. Bueno, ya sabemos que a finales del siglo XIX se ubicaron unos trabajos importantes sobre la crítica. El libro de Ramón de la Plaza es un libro clásico y da unos primeros atisbos teóricos sobre las artes.
Pero la crítica ha estado un poco asociada a los movimientos de Caracas, cuando ocurrió una especie de separación de lo que se había venido haciendo. En este grupo estuvo Armando Reverón y Manuel Cabré y hubo una nueva forma de abordar el paisaje y la figura humana. Se introduce el dibujo en la pintura. Las pinturas de Reverón están a medio camino entre el dibujo y la pintura. Yo diría que son una especie de simbiosis entre ambas cosas. La crítica también ha estado asociada a la Generación del 28. Nosotros conocemos a Arturo Uslar Pietri más asociado al campo de la literatura, pero el también escribió sobre algunos pintores. Sobre Reverón escribió algunos textos críticos.
    Bueno… yo creo que ahí comienza a enfilarse y a verse el arte de una manera diferente. Lo de Reverón fue una especie de impresionismo tardío. En Europa, hacía mucho tiempo que se había dado este movimiento, pero los pintores en Venezuela se había quedado un poco atrapados en las pinturas digamos de interiores y aquellas que tenían que ver más con la ilustración. Porque cuando vemos las obras Bolet Peraza es una pintura para ilustrar cosas y el paisaje era como una especie de telón fondo del propósito que tenía el artista… ilustrativo. Pero el paisaje de interpretación, de la nueva forma de pintar comienza con Cabré y allí hay una ruptura que va con una nueva forma de ver la naturaleza y de interpretar el entorno. Y uno de los grandes pintores fue Cabré, lógicamente. Reverón fue de ese grupo. Fue uno de los grandes dibujantes además de pintor. Y creo que fue el más gran dibujante que tuvo la escuela de Caracas a principios del siglo XX.
RRN: Tú has estado hablando del cambio de la tradición pictórica en Venezuela con el Círculo de Bellas Artes al cual pertenecieron Manuel Cabré y Armando Reverón. ¿De alguna manera, entonces, la nueva forma de pintar genera una nueva crítica también?
MB: Sí, porque ya, por ejemplo, había un hombre como el mismo Reverón, que no tanto en lo que escribió, pero sí en lo que pintó fue un crítico de lo que estaba sucediendo. Y de allí empezaron a plantearse nuevos temas.
     Lógicamente El cojo ilustrado fue una de las primeras revistas de arte del siglo XX, por no decir la primera. Ahí se escribió sobre todos esos tópicos y la nueva apreciación que había de la pintura. Yo creo que los primeros textos críticos del siglo XX hay que buscarlos ahí.
Entonces, no es que la pintura que se venía haciendo desapareció. Y la prueba más fehaciente es esto. Cuando empieza la pintura republicana, y empieza justamente con Juan Lovera, pero va a tener su desarrollo fundamental con la trilogía constituida por Michelena, Martín Tovar y Tovar y Tito Salas, el último eslabón de esta cadena. Las pinturas de Tito Salas se hicieron ya bien entrado el siglo, a mediados del siglo, en los años treinta y cuarenta estuvo pintado ese género. Pero la pintura que venía, digamos, tomando forma y cuerpo era la del paisaje, las obras de Cabré y algunas naturalezas muertas que hizo Federico Brandt, quien hizo una escenas de interiores interesantes. Además, la pintura con una influencia colonial se mantuvo. Pero ya el espacio se estaba transformando, frente a la nueva perspectiva de la que está planteado el arte en ese tiempo. El arte por muy bueno, no es el único que ocupa toda la escena.
RRN: Omar Calabrese propone que para se origine la crítica debe haber ciertas condiciones. Cuando hablo de crítica, hablo del oficio profesional del que se dedica o se encarga de escribir, comentar la obra, valorarla y juzgarla. Calabrese dice que debe surgir un arte nuevo y también debe aparecer un público al cual se le escribe, pues está surgiendo nuevas obras que el público no termina de entender. Este es solo un comentario, pero a comienzos de los años veinte los que se encarga de interpretar estas obras son los amigos de los pintores, que son los poetas de la Generación del 18, entre los que están Enrique Planchart y Paz Castillo.
MB: También está Luis Enrique Mármol quien muere muy tempranamente y que escribió unos textos muy importantes. Porque fíjate, al contrario de lo que la gente cree, lo que se ha llamado la vanguardia y los cambios del modernismo o de la modernidad, prácticamente tienen su punto partida en las artes y no en las ciencias.
Y se me ocurre nombrar uno de los grandes artistas que tuvimos y sus textos críticos. Me estoy refiriendo a Claudio Perna, quien decía que la obra de un artista se completa con la obra escrita de un crítico. Si no, la obra queda aislada, sin el puente significativo con el público. El texto crítico, salvando la distancia, es un  trabajo subjetivo, pero en esa subjetividad hay algo de verdad, hay algo de apreciación.
     Las obras que vemos en las paredes de los museos ya es la última etapa de un proceso. Y los procesos no son a veces visibles. Por eso, a veces, se ha insistido en que se deben exponer también los trabajos, los bocetos de los artistas, los estudios previos y eso nos da una dimensión distinta del arte. Y entonces, la obra de arte queda como en el medio de ese proceso creativo que tienen el artista y aquel texto, que es como el puente subjetivo del crítico. Eso demuestra que los textos críticos son en mi opinión indispensables. Porque una obra que no se ve, de la que no se escribe o no se documenta queda aislada.
RRN: La próxima pregunta que le haré a Manuel es sobre los autores fundamentales de la crítica de arte en Venezuela. Estamos hablando sobre todo del siglo XX. ¿Qué autores fundamentales nombrarías?
MB: Bueno, entre ellos está Juan Calzadilla. Juan Calzadilla no solamente se dedicó a escribir sino a compilar unos textos. Y uno de esos textos críticos fue aquella discusión que se planteó entre Miguel Otero Silva y Alejandro Otero sobre el arte abstracto y el arte figurativo. Y yo creo que al final quien tuvo más razón fue Alejandro Otero, porque esa son dos apreciaciones o dos miradas sobre el mundo que pueden coexistir sin ningún problema. Y eso explica cómo podemos ver obras de Pascual Navarro. Yo he visto obras figurativas y obras abstractas de él y parecieran pintadas por dos pintores totalmente diferentes.
Bueno, Calzadilla escribió unos textos importantes tanto sobre el arte colonial y sobre el periodo republicano y el arte ya del siglo XX. Inclusive, escribió unos textos muy buenos sobre arte colonial para una obra que publicó para la colección de Arnold Zingg.
     Los textos de Perán Erminy son muy importantes, porque justamente Perán Erminy perteneció al grupo de Los disidentes y creo que es el único que queda vivo de ese grupo actualmente. Y ese grupo de Los disidentes hizo una crítica fuerte a las artes del momento. Esos cambios, si los tendríamos que ver, tendremos que hablar de Cabré, habría que hablar de Reverón, habría que hablar de Feliciano Carvallo, inclusive, que es una nueva pauta para hacer, digamos, el paisaje en Venezuela, Francisco Narváez que es nuestro primer escultor del siglo XX importante y un gran pintor además. Entonces, de estos autores se ha ocupado Calzadilla. Perán Erminy ha escrito también. Francisco Da Antonio también se ocupó de escribir algo sobre crítica. Escribió sobre Bárbaro Rivas, uno de nuestros pintores fundamentales. Yo creo que Bárbaro Rivas figura entre los diez más grandes pintores que ha tendido la plástica desde que llegó ese pintor con Alonso de Ojeda del cual habla Boulton, el primer pintor del cual ténganos noticia en Venezuela a finales siglo XVI ya entrado el XVII. Esos textos han sido una contribución importante en un país donde sabemos que publicar no es fácil o no era facial.
     Además, también deberíamos hablar de los videos. Muchas de las cosas que se han podido escribir sobre Reverón se le deben a Margot Benacerraf, que, creo, fue la primera que hizo el primer video sobre Armando Reverón. La contribución que hizo Alfredo Boulton no hay que dejarla a un lado y tampoco la de Carlos Duarte y creo que Graciano Gasparini sobre todo referente a la arquitectura de la colonia.
    Y está el grupo El Pez dorado, donde estaba Juan Calzadilla, por cierto. Muchos de los trabajos que se escribieron sobre el dibujo, lo escribió él. Lo que llama uno la independencia del dibujo de la pintura. Porque el dibujo se veía como un paso previo. El pez dorado le da al dibujo una dimensión, le da una fuerza al dibujo como un valor autónomo y es tan así que el Salón Oficial del Arte Venezolano que empieza en los años cuarenta y el primer Permio Nacional del dibujo se entrega ya casi finalizando el salón, por ahí a finales de 1969 a Iván Petrovszky. Eso no existía al comienzo del Salón. Porque, vuelvo a insistir, el dibujo era un paso previo a la pintura. El dibujo hoy tiene una autonomía, un valor tan importante como la pintura. Una cosa es que para algunos pintores sea un paso previo y otra cosa es que el dibujo sea a ultranza necesario para pintar. Por ejemplo, veamos la obra de Soto, ella no se basa en el dibujo, ni la de Cruz Diez, sino más bien en la descomposición del color a través de la distancia, de la luz, del movimiento. De manera que eso demuestra que esa son apreciaciones un poco estrecha.
    Esto se debe a esto grandes escritores que han podido escribir sobre las obras y fueron testigos directos. Yo recuerdo que en uno de los textos de Calzadilla habla de que eran una especie de curadores itinerantes porque andaban por todo el país cuando viajaban y el pasatiempo era visitar a los artistas. Así conoció Juan Calzadilla a un cultor popular de Guanare que murió en un accidente, arrollado por un carro. Y hay tantos que vinieron apareciendo en la escena nacional.
RRN: ¿Cuál crees tú que es las características fundamentales que deben tener un buen crítico?
MB: Un buen crítico, como todo, debe ser una persona que debe estar abierto a todas las posibilidades. Yo siempre he dicho que todo escritor, todo pensador arroja al cielo del conocimiento una estrella nada más. Si creemos que una sola estrella hace el cielo hay un grave error. Se requiere de tener una mente abierta a todas las pautas. Entender que desde una posición no se pueden abarcar todas las cosas. Eso lo vimos con la discusión que sostuvieron los Otero entre el arte abstracto y el arte realista. Es cierto lo que decía Kandinsky en la obra El Jinete azul un texto importante para entender todo este proceso de lo que va a ser después a la pintura abstracta. A lo que quiero ir es que cualquier motivo y tema ya puede dar inicio a una obra de arte y puede recorrer muchas partes de lo que es el pensamiento humano, porque el pensamiento humano a veces lo etiquetamos con el nombre de cinetismo o con el nombre de abstraccionismo o figurativo, pero solo para enfocar algunas características de un arte que es todo. Lo erróneo es creer que yo soy figurativo y lo figurativo es lo que tiene peso. Podemos ver, por ejemplo, una obra como la Mona Lisa que es una obra eminentemente figurativa, de la más conocida, o pasando por una obra como El jinete azul de Kandinsky, o viendo las obras constructivistas que se hacían en Rusia, o viendo las pinturas de Rembrandt, o viendo a las pinturas que hacía la escuela flamenca; esos son motivos y temas para cada espacio o compartimiento en el mundo. Y que son un aporte. Erróneo a lo que la gente cree, la inclusión parte es de la diferencia no de la similitud. Porque cuando le damos la bienvenida a la diferencia le damos la bienvenida la pluralidad de visiones y no ver el mundo de una manera estrecha y reduccionista como mucha gente la ve.
RRN: Cuando tú lees un texto crítico ¿cómo puedes determinar que es un buen texto?
MB: Con la escritura ha pasado como lo que ha pasado con todo, hay buenos textos escritos que no han tenido importancia en su tiempo y posteriormente van a tener importancia. En el caso de los textos críticos, hay uno que en su tiempo no han tenido importancia pero para la posteridad sí. Se salvó. Y es porque se refiere a lo que en el momento no se ve. Creo que era Raymond Aron quien decía que nosotros hacemos la historia y no sabemos la historia que hacemos, porque se necesita de un tiempo considerable para ver en perspectiva.
    Fíjate que si no se hubiera escrito una obra de Calzadilla sobre el arte popular venezolano, pintores venezolanos del común o aquel libro que escribió Da Antonio sobre el arte ingenuo en Venezuela y aquella trilogía que escribió Mariano Díaz sobre los fabuladores del color, los libros de imaginería popular, quizá no supiéramos nada del arte popular hoy. Unos libros que se hicieron a contra corriente de la crítica imperante. Porque recordemos que los llamados pintores del común, como se les ha llamado, no eran considerados pintores. Era considerado un arte menor, ente comillas. Pero yo no considero la obra de Bárbaro Rivas una obra de arte menor ni la de Feliciano Carvallo. Yo creo que es un arte de tan buena calidad como el que pudo haber hecho Cruz Diez o cualquier otro pintor. Creo que la trascendencia de un libro critico es que va a ver justamente lo contario de lo que la gente común ve. Porque eso es lo que le va a dar trascendencia. Porque llega un momento en que la crítica se hace cliché, a repetir sobre lo mismo y a machacar y entonces queda como encerrada para ver otras nuevas posibilidades, otras cosas que van apareciendo. Yo creo que el verdadero crítico se percata de las dos cosas: de lo que está y de lo que no está y lo que está por venir.

RRN: Y la diferencia entre un crítico y un historiador de arte cual sería
MB: El crítico tiene algo de historiador, pero es una historia más apuntalada hacia la crónica, escribiendo sobre la que está sucediendo y lo que está viendo. El historiador tiene que ir más al pasado lógicamente para buscar. Pero en una historia de arte como la que escribió Boulton hay algo de crítica. Ahí Boulton hace un trabajo crítico sobre la pintura y su tiempo. Creo que él les dedica justamente a los pintores ingenuos, a Bárbaro Rivas y a Feliciano Carballo, en el tomo sobre la pintura contemporánea. Creo que eso es importante que haya expectativas nuevas por decir y ese el punto de partida para una buena crítica.
RRN: Entonces, ¿un historiador trabaja fundamental con el pasado y un crítico con el presente?
MB: Sí. Lo que pasa es que cuando vamos hacer historia tememos que ir forzadamente al pasado y tenemos que ir a escuchar lo que nos han dicho o a leer lo que otros nos han dicho. Pero el crítico a veces tiene que recurrir a otros elementos. La crítica incluye algo de vista en el taller. Lo cual muchas veces el historiador no lo hace. La visita en el taller es importante, porque vemos el proceso de construcción de una obra, no la obra terminada. Creo que el trabajo de curaduría es un trabajo de taller, de ver los procedimientos, las técnicas y conversar. Aquello que la gente común no ve en el artista. El taller para el crítico sería lo que es el quirófano para el que va a operar. Un poco esa es la analogía.
Informante:
Manuel Bas. Egresado de la Universidad Simón Rodríguez, Núcleo Barcelona, en Educación Integral, mención Ciencias Sociales. Especialidad en Gerencia Educacional, UPEL. Maestría en Tecnología y Diseño Educativo, Universidad Simón Rodríguez, Convenio Instituto Tecnológico de Monterrey Universidad Virtual, México. Actualmente, cursa el Doctorado en Cultura y Artes para América Latina y El Caribe en el Instituto Pedagógico de Caracas. Se desempeña como Profesor Agregado de la Universidad Simón Rodríguez, Núcleo Los Teques. *
*Entrevista realizada en la casa de Rafael Rondón Narváez. Urbanización Quenda. Los Teques., el sábado 17 de febrero del 2018.


CRÍTICA DEL ARTE EN VENEZUELA:

ENTREVISTA GRABADA Y TRANSCRITA: Rafael  Rondón Narváez

POSTER ON LINE: Eduardo Palmera Gómez

FOTOGRAFÍA: Manuel Bas

EDICIÓN Y PUBLICACIÓN: Manuel Bas & Eduardo Palmera Gómez

NOTA DE LOS EDITORES: Las obras de arte aquí presentadas no estaban concebidas para la entrevista, se incorporan en esta publicación únicamente con el fin ilustrarla y dar a conocer el arte venezolano contemporáneo.

OBRAS DE LA COLECCIÓN DE ARTE MODERNO: Manuel Bas

Caracas D. C., Venezuela, 16 de abril de 2018

MUETRA VISUAL:



1. Marisabela Erminy. s. t. (s. f). Acuarela/papel. Caracas D. C., Venezuela.


2. Víctor Silva. Duro (2007). Acrílico/tela. Edo. Lara, Venezuela.


3. Víctor Silva. Como hoy (2007). Acrílico/tela. Edo. Lara, Venezuela.


4. Dalila Flores. Silencio (2005). Grabado/papel (P/ A). Edo. Carabobo, Venezuela.


5. José Graterón Luque. s. t. (1999) Mixta/cerámica industrial (2 Piezas). Caracas D. C.


6. Roberto Hernáiz.  El Éxodo (2018). Acuarela/papel. Caracas D. C., Venezuela.


7. Gloria Fiallo. s. t. (s. f.). Serigrafía-papel. (9/15). Caracas D. C., Venezuela.


8. Abdul Vas. Probando Colores (1997). Acrílico y acuarela/papel. Edo. Aragua, Venezuela.


9. Elva Villegas. Sombrero y Bastón (s. f.) Origami (papel). Caracas D. C., Venezuela.


10. Dulce Palacios.  s. t. (s. f.). Grabado/papel (P/A). Caracas D. C., Venezuela.


11. Néstor Hernández. Figura de vendedora (2017). Mixta/cartón. Edo. Miranda, Venezuela.


12. Antonio Sánchez. s. t. (1998). Mixta/papel. Edo. Anzoátegui, Venezuela.


13. José Graterón Luque. Serie Caracas Grafiti (2018). Madera, objetos encontrados, acrílico, pintura industrial. Caracas D. C., Venezuela.


14. Horahis Suárez. El silencio de las muñecas (2016). Serigrafía/papel (P/A). Caracas D. C., Venezuela.


15. Eduard Díaz. Día de júbilo (2002). Mixta/papel. Edo. Anzoátegui, Venezuela.


16. Reinaldo Crespo. Serie El Puente (2005). Carbón mineral templado/papel. Edo. Aragua, Venezuela.


17. Henry Rosenschein. s. t.  (2002). Vidrio/papel. Edo. Anzoátegui, Venezuela.


18. Elizabeth Seveik. Serie Petroglifo (s. f.). Serigrafía láser/papel. Caracas D. C., Venezuela.


19. David Hernández-Palmar. Mujer Wayuu (2017). Fotografía a color/papel. Edo. Zulia, Venezuela.


20. Rosa Cruz. s. t. (2004). Grabado/papel (1/2). Edo. Miranda, Venezuela.


21. Rosa Cruz. Incubadora (s. f.) Serigrafía/papel (1/5). Edo. Miranda, Venezuela.


22. Carlos Cruz Diez. Color Aditivo (2003). Serigrafía/papel. Caracas D. C., Venezuela.


23. William Hadell Álvarez (Willie). Bettie Ferrell Satanás of  Nazatereth (2017). Pintura al frío/papel. Edo. Miranda, Venezuela.


24. William Hadell Álvarez (Willie). Mundo Contaminado (2017). Fotografía digital a color pixeleada/papel. Edo. Miranda, Venezuela.

sábado, 12 de agosto de 2017

HABLANDO CON EL "I"











Nota de los compiladores Víctor A. Hernández y Manuel Bas. El cuento "Hablando Él" de Víctor A. Hernández fue publicado en Ateneo Revista de Literatura y Arte, II Etapa, No. 6, Año 2007, Abril. Ateneo de Los Teques. (pp. 14-15). Los Teques, Edo. Miranda-Venezuela.

Edición on Line: Esp. Víctor A. Hernández

jueves, 10 de agosto de 2017

Historia Regional y Local






REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
UNIVERSIDAD PEDAGÓGICA EXPERIMENTAL LIBERTADOR
INSTITUTO PEDAGÓGICO DE CARACAS
SUBDIRECCIÓN DE INVESTIGACIÓN Y POSTGRADO
DOCTORADO EN CULTURA Y ARTE PARA AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE


Curso: Historia Regional y Local
Profesora: Dra. Elina Lovera Reyes
Participante: Manuel Bas. CI. 8203033
Caracas, 14 de noviembre de 2016


MICROHISTORIA MEXICANA DE LUÍS GONZÁLEZ,  MICROHISTORIA ITALIANA DE CARLOS MARTÍNEZ ASSAD E HISTORIA REGIONAL DE CARLOS MARTÍNEZ ROJAS, TRES MANERAS DE HACER HISTORIA
(Resumen)

Introducción


    Este resumen refiere el diálogo entre Conrado López Hernández (Moderador) con los historiadores Luís González representante de la Microhistoria Mexicana, Carlos Martínez Assad exponente de la Microhistoria Italiana y Carlos Aguirre Rojas expositor de la Historia Regional. Se sabe que el debate de la Microhistoria e Historia Regional en el campo de la historiografía contemporánea se caracteriza por tener diversas posturas. Sin embargo es referencia obligada, al menos en México, la clásica Microhistoria de San José de Luís González, del Colegio de Michoacán con su línea de investigación sobre estudios regionales, así como también los planteamientos de Rojas, y Assad.

     Una de las premisas en estos tiempos, en esta Institución, es la revisión de conceptos, prácticas, métodos, fuentes para el desarrollo macro y micro de los fenómenos sociales e históricos; no sin atender además, la exploración de perspectivas y estructuras temporales y espaciales nuevas para ahondar más en esta temática. En este contexto, Conrado López Hernández, elaboró un cuestionario con base a cuatro (4) preguntas dirigida a los tres (3) connotados historiadores arriba mencionados, vinculadas a la problemática referida a la Microhistoria Mexicana, Microhistoria Italiana e Historia Regional que se presenta en líneas siguientes.

Definición de Microhistoria


     Para Carlos Aguirre Rojas en relación a la microhistoria, apunta que hay que aclarar diferentes puntos de contacto entre estas tres visiones (Microhistoria Mexicana, Microhistoria Italiana e Historia Regional) que son, con independencia, distintas maneras de hacer historiografía. Para este autor, la Microhistoria Mexicana de Luís González y la Microhistoria Italiana que arranca de los años setenta en adelante son modelos históricos muy diferenciados entre sí, son, no obstante, antípodas uno del otro. La Historia Regional, por ejemplo, es un campo de estudio que difiere de estas dos. La Microhistoria Italiana tiene como objetivo no estudiar las pequeñas cosas, ni las pequeñas anécdotas, ni los pequeños procesos; no estudia obras de arte, ni biografías de personalidades; el error más frecuente es tratar de identificar a la Microhistoria Italiana con la Historia Local, que naturalmente no son equivalentes. El nivel micro no es su objeto de estudio, sino que parte de una hipótesis macrohistórica y de problemas macrohistóricos, para luego descender a ese nivel “micro”, empleado como espacio de experimentación histórica, para someter a prueba las hipótesis macrohistóricas, que es lo que le interesa a la Macrohistoria Italiana.

      En cambio la Macrohistoria Mexicana es una versión tradicional de la Historia Local; la Microhistoria Italiana es una compleja lectura de la construcción y explicación macrohistóricas que se emplea a nivel micro como experimentación. Por su parte la Historia Regional tiene como objetivo el estudio de la región, dar cuente explicativa de ese territorio, que, naturalmente tiene más dimensión  que la localidad, por tanto a la Historia Local; lo cual hace diferir de la Microhistoria Mexicana o Historia Local. A ello hay que acotar lo complejo de definir lo que es región. La mexicana, la italiana y la regional son tres proyectos distintos: la Historia Regional (Carlos Aguirre Rojas) su objetivo es dar cuenta sobre la región; la Microhistoria Mexicana (Luís González) tiene por objeto es estudio a nivel local; la Microhistoria Italiana (Carlos Martínez Assad)  tiene como meta construir complejos modelos macrohistóricos empleando un trabajo específico en el nivel micro.

     Para Luís González la Microhistoria se refiere a la vida cotidiana de la gente de un ser en su propio medio, para hablar del hombre común y corriente. No emplea la Microhistoria para hablar de la Historia Local, sino para buscar ciertos fondos del ser humano que no aparecen en la Historia Nacional, mucho menos en la Filosofía de la Historia de que se ocupan los filósofos de la historia a quienes les interesan los cambios acontecidos por la humanidad a lo largo del tiempo, en la que se emplean pocas fuentes de conocimiento histórico; pero sí las ideas sobre el hombre en general, la que divide al mundo en algunos cientos de Naciones-Estados, que se designa con el nombre de Historia, que, no obstante, es la historia que va a hechos concretos aunque después se obtengan conclusiones generales que involucren a la humanidad y a todo el Universo.

     Por su parte para Carlos Martínez Assad el significado de la Microhistoria e Historia Regional lo plantea como un problema de enfoque, y planteamientos muy diferenciados. Este autor refiere la obra de Luís González: “Historia Universal de San José de Gracia” en la que con severa crítica afirma que cualquier localidad, cualquier pueblo está en la historia por muchas razones y no solo  por sus batallas y héroes patrios; sino porque todo lo que ocurre en diferentes lugares es parte de la historia. La Historia Regional para Martínez Assad es una perspectiva de análisis que se sitúa en un país, en una nación, que se construye y se reconstruye así misma todos los días.

Rasgos Metodológicos

     En relación a los rasgos metodológicos sobresalientes de la Microhistoria Italiana, para Carlos Aguirre Rojas son  tres paradigmas: el paradigma del cambio de la escala de análisis en el cual se desarrolla la observación histórica, el paradigma de análisis exhaustivo e intensivo  del universo microhistórico, y el paradigma indiciario. De esta forma se puede articular de manera compleja la Macrohistoria con los distintos niveles menores  microhistóricos, en este caso, el objetivo no es dar cuenta de la realidad específica, sino construir modelos macrohistóricos. Para Luís González la microhistoria en su perspectiva metodológica se sustenta en recurrir a la historia oral, a los recuerdos de las gentes, a archivos municipales y parroquiales, que fue la manera como este investigador desarrolló su obra: “Historia Universal de San José de Gracia”. Para Carlos Martínez Assad los rasgos metodológicos más importantes de la Historia Regional es que permite acercarse de otra manera, y con una forma de trabajo que rescata diversidades de acontecimientos, personalidades que no habían sido reconocidas y tomadas en cuenta por la historia oficial, como fue el caso de Tomás Garrido Canabal, quien no aparecía en la Historia de México.

Tendencia Global en América Latina y México


     En relación si la Microhistoria Italiana es una tendencia global de la historia de la historiografía (historia de la historia), Carlos Martínez Rojas  considera que es una rama poco frecuentada y escasísima desarrollada, y sí se hace, es de manera muy empírica y limitada, hay pocos historiadores de la historia en México como es el caso de Severo Mirón. La historia de la historiografía en México consiste en resumir el contenido de un libro, sin que muchos historiógrafos de la historiografía sean nunca capaces de explicar el contexto en qué una obra histórica es producida o cuáles  son las implicaciones intelectuales que les corresponden, cuáles son los debates implícitos y explícitos en los que se insertan. Le falta además, desarrollo teórico más serio y sistemático (horror a la historia). En esta idea, para Luís González no hay en México un estudio sistemático de la historia. Por su parte, sobre este tópico, Carlos Martínez Assad argumenta que existe un terror a la teoría, argumento este que coincide con los dos historiadores  antes nombrados, ha existido escaso debate sobre la historia de la historia, existen además dificultades para problematizar, para superar algunos planteamientos, y discutir con libertad y aceptar echar abajo algunos mitos, algunas ideas que impiden otras nuevas que se vayan imponiendo en el panorama cultural.

Balance de los Trabajos de Microhistoria e Historia Regional en México

     La Microhistoria Italiana, haciendo un balance de la influencia ejercida en América Latina y México y su perspectiva futura en la historiografía contemporánea, Carlos Aguirre Rojas considera que hay una difusión bastante desigual, en ella existen dos subramas: la primera, abarca la historia económica, la historia social y la historia demográfica, una variante de la (Microhistoria Italiana) que está asociada a dos personalidades: Edoardo Grendi y Giovanni Levi; la segunda, segunda corriente o variante, se refiere a la historia cultural asociada a Carlo Ginzburg que es la más difundida de estas dos corrientes, sus obras se encuentran difundidas por todo el mundo, están traducidas en  20 idiomas y Ginzburg, es sin dudas, un personaje mundialmente conocido, lo que viene a justificar su influencia en el contexto historiográfico actual. Por su parte la obra de Edoardo Grendi desafortunadamente, aunque muy críticos y sugestivos sus trabajos, están pocos traducidos, algunos de ellos al inglés, y posiblemente alguno que otro fragmento al español además de algunos artículos traducidos a dos ó tres lenguas, por lo tanto su influencia es menor el en el campo de la historiografía.

     Para Luís González, haciendo un balance de los trabajos de microhistoria y regional elaborados en México, según este autor, tiene como meta conocer bien cada uno de los municipios, aunque para algunos sea perder el tiempo hacerles historia a los pueblos sin historia, por lo que para Él es importante saber qué dice ese pueblo en relación a ese mundo global en que se vive. Por su parte Carlos Martínez Assad, considera que sí se hace un balance  de la producción de la historia regional y de sus perspectivas a futuro, lo positivo sería que se conoce más al país por este enfoque. En este sentido, este tipo de estudio se ha incrementado, sin embargo hay que problematizar para diferenciar qué es Historia Regional y qué son monografías de los Estados y Municipios, así como también los aportes de muchos elementos para el estudio de la historia de México; y el conocimiento del entorno y de la necesidad del empleo de la Geohistoria para entender los movimientos que se van a albergar o a tener en ciertos lugares. Sin embargo, para este autor, en la producción  de la historia regional mexicana no todos los trabajos están cruzados por matrices que permitan definirla como historia regional, no obstante, Carlos Martínez Assad, le ve un gran futuro a la Historia Regional mexicana.

Conclusiones

     Está abierto el debate entre la Microhistoria Mexicana, la Microhistoria Italiana y la Historia Regional por sus variadas posturas; no sólo entre ellas sino también por las posturas reduccionista y dogmática de cómo se ha concebido la historia tradicionalmente, una historia con vacíos, que obvia acontecimientos por no tener realce “universal” según el criterio de algunos historiadores. Esto ha obligado la revisión de conceptos, prácticas, métodos, empleo de fuentes históricas cada vez más creciente y versátil, nuevas perspectivas y maneras de enfocar los problemas históricos desde el punto de vista de tiempo y espacio y en los niveles macro y micro.

      Estas tres visiones de hacer historia son tres proyectos intelectuales diferentes entre sí, pero necesario para el estudio de una realidad crecientemente, dinámica y compleja a la que se enfrenta el historiador, que es uno de los grandes retos hoy.

     El objetivo de la Microhistoria Italiana es plantear hipótesis y problemas macrohistórico, para luego descender a nivel micro como ejercicio experimental y de comprobación o rechazo de la hipótesis de trabajo. Su objetivo no es dar a conocer una realidad específica sino construir modelos macrohistóricos, para realizar estudios más bien globales.

     La Microhistoria Mexicana es una versión tradicional de la Historia Local; por su parte la Historia Regional tiene por objeto de estudio la región, dar cuenta explicativa de los problemas que enfrenta. El problema de primera mano que enfrenta esta postura es que el concepto de región es polisémico, complejo. Hay que advertir que no se debe entender a la Microhistoria Italiana como sinónimo de historia local.

      En relación a la perspectiva metodológica, la Microhistoria Mexicana recurre al relato oral, a los recuerdos, a los archivos parroquiales y municipales, pone al historiador en el terreno y  de algún modo hace visible lo que invisibiliza la historia General y la Universal, poniendo de relieve a: personajes, acontecimientos que no aparecen en la historia oficial. Hay que trascender el horror a teorizar, superar las dificultades para problematizar, se hace necesario revisar algunos planteamientos, discutir con más libertad nuevas ideas, echar abajo los viejos mitos, fábulas per se anacrónicos en nuestro tiempo.

     Haciendo un balance gracias a los trabajos de manera particular de los tres autores aquí presentados, la Historia Regional y la Historia Local, al menos en México, se conoce cada uno de los municipios de manera más completa, lo que permite saber lo que dice el pueblo en relación al mundo global en que habita. Se hace oportuno delimitar mejor los problemas históricos, penetrar aún más en el estudio del crecimiento del entorno para conocer mejor los procesos migratorios en ciertos lugares; y el empleo de la Geohistoria.

     Una de las fortalezas hoy de la historiografía es el hecho de que se han incrementado los estudios sobre Historia Local, Historia Regional y Microhistoria Italiana lo que ha permitido plantear otras perspectivas distintas a las tradicionales oxigenando los estudios históricos, y cambiando la visión de lo que se entendía por historia mediados del siglo XX y hasta recientemente, esto, desde luego, es un gran avance en el campo de la historiografía. Hacer historia, es, naturalmente, abrir todas las posibilidades que se tiene a la mano para conocer el pasado humano y ensayar nuevas formas de teorizar con el empleo de nuevos métodos, recursos y las más variadas fuentes.
    
Referencias


   Hernández López C. (Moderador). (2005). Mesa Redonda: Microhistoria Mexicana, Microhistoria Italiana e Historia Regional. [Entrevista a Luís González, Carlos Martínez Assad y Carlos Aguirre Rojas].Relaciones (Versión Impresa). Invierno. Año/Vol. XXV. no. 101. (pp. 193-224. Centro de Estudios Históricos, Colegio Michoacán: Zamora, México.






REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
UNIVERSIDAD PEDAGÓGICA EXPERIMENTAL LIBERTADOR
INSTITUTO PEDAGÓGICO DE CARACAS
SUBDIRECCIÓN DE INVESTIGACIÓN Y POSTGRADO
DOCTORADO EN CULTURA Y ARTE PARA AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

Curso: Historia Regional y Local                                                        
Profesora: Dra. Elina Lovera
Participante: Manuel Bas
Caracas, 28 de noviembre 2016


DE LA CIUDAD COLONIAL A LA REGIÓN HISTÓRICA DE TARCILA BRICEÑO
(Resumen)

INTRODUCCIÓN

     El propósito de este resumen es, extraer, en gruesas líneas, los elementos más fundamentales, en criterio del autor, del artículo: “De la Ciudad Colonial a la Región Histórica” de la Dra. Tarcila Briceño de Bermúdez, publicado por el Centro de Investigaciones Históricas “Mario Briceño Iragorry” del Instituto Pedagógico de Caracas (I.P.C.) en la Revista Tiempo y Espacio, Vol. XV, No. 29-30, para ser debatido en aula en el contexto del curso Historia Regional y Local a cargo de la Dra. Elina Lovera del Doctorado en Cultura y Arte para América Latina y el Caribe del I.P.C.

DE LOS PROCESOS HISTÓRICOS

     Tradicionalmente los historiadores han estudiado los procesos históricos en un marco temporal, pero pocas veces, en su análisis han considerado la relación existente con el espacio geográfico, olvidando, que la Historia y la Geografía, como las demás Ciencias Sociales se complementan. No obstante, la comprensión del espacio en su sentido histórico es fundamental; así como también lo condicionante que pudiera implicar el espacio geográfico como factor condicionante de los acontecimientos históricos, un espacio por demás cambiante, dinámico, que surge de la resultante de múltiples relaciones del hombre con su medio y en unas condiciones históricas determinadas. Esto, de entrada, lo advierte la autora estudiada, y lo comparte quien escribe estas líneas.

EL EMPLEO DEL CONCEPTO DE REGIÓN

     El concepto de Región en su sentido técnico arranca, según Briceño de Bermúdez (1998) en el siglo XIX y principios del XX con lo que se conoce como la escuela Vidaliana (Vidal de La Blache su fundador). No se debe dejar de lado, señalar el aporte fundamental sobre el concepto de región que aportó en 1908 Lucien Gallois con su trabajo: “Régions Naturelles et Noms de Pays (Regiones Naturales y Nombres de los Países, Trad. del investigador), quien considera que la verdadera región es la natural, dentro de la cual identificaba la región económica, la región histórica y la región administrativa, Claval (1974) citado por Briceño de Bermúdez (1998). La región es, per se, una región concreta de extensión variable. Luego de los cambios acontecidos después de la Segunda Guerra Mundial, en relación al ordenamiento del espacio geográfico, comienzan a aparecer nuevas conceptualizaciones y nuevos enfoques en materia de estudio regionales, que son, no obstante, las exigencias de un nuevo orden mundial.

CONCEPTUALIZACIÓN DE REGIÓN

     Para Pierre George, J. Tricart y Bernard Kayser citado por Guevara (1977) en Bermúdez (ob. cit. p. 12) la región es “…un campo magnético, desde donde y hacia donde radian las influencias en diferentes direcciones y a diferentes escalas” (Región Funcional).  Pierre George y Bernard Kayser citado por Briceño de Bermúdez (1998, ob. p. 12) introducen el concepto de “Región Activa” como un “…espacio preciso, pero no inmutable inscrito en un marco natural dado, y que responde a tres características esenciales: los vínculos existentes entre sus habitantes, su organización en torno a un centro dotado de cierta autonomía; y su integración funcional en una economía global”. Estos autores, consideran además a la región como un espacio polarizado que se organiza en torno a la ciudad o metrópoli.

     La región funcional está asociada al proceso de industrialización propio del mundo capitalista e implica autonomía económica y autocrecimiento, concentración de capitales e inversiones. Para Ramón Tovar “es un producto histórico avanzado de las economías mercantiles de la civilización industrial de nuestro tiempo” (Bermúdez de Briceño, ob. cit., p. 14). Los historiadores cuando emplean como sinónimo la región histórica y región funcional consideran la ciudad en su papel jerárquicamente estructuradora, lo que a menudo se prestan a confusión ambos términos, siendo de naturaleza diferente. La condición de ciudad, no estuvo en correspondencia con la de categoría urbana, sino más bien con una connotación jurídica.

LA CIUDAD DEL SIGLO XVI

     Las ciudades fundadas en el siglo XVI coinciden con la actual delimitación de entidades federales, en criterio de González (1998) citado por Briceño de Bermúdez (ob. cit.), en ella conviven vivencias, costumbres, problemas y soluciones, intereses, que con el correr del tiempo pasan a ser parte de la memoria colectiva de la comunidad. La ciudad colonial como sede del poder municipal, sirvió no sólo para incubar un sentimiento de pertenencia, sino que permitió, a sus vecinos el ejercicio de ciertos derechos que los condujeron al ejercicio de la autonomía local, y a emanciparse de la Corona de España. De algún modo, contribuyó, la figura de ciudad, que según Uslar Pietri, Vallenilla Lanz, Briceño Iragorry, a la identificación de la región con el poder municipal, además de su importancia y trascendencia en nuestra identidad nacional.

UNA MIRADA A LA CIUDAD DEL SIGLO XIX

    En el siglo XIX, la ciudad continúa el proceso de conformación de las identidades regionales, paralelamente al desarrollo del proyecto de Nación, lo que pone visible la vida política nacional y regional. Para Guillermo Morón (1953) citado por Briceño de Bermúdez (ob. cit.) la ciudad colonial es la base de nuestra soberanía, simiente de la República, para ésta, fue el gobierno como en los tiempos clásicos. Para Francois Xavier Guerra en su obra “Modernidad e Independencia” la ciudad colonial jugó un papel de trascendencia en la unidad territorial de América Hispana: los reinos y las ciudades; los primeros, se corresponden contrarios a los reinos peninsulares, como entidades no muy bien configuradas como se puede observar en los cambios administrativos ocurridos a lo largo del siglo XVIII, y la creación de nuevos virreinatos, fundamentado en la construcción de una identidad relacionada con el imaginario religioso, como a los cultos a la imagen de la Virgen de Guadalupe en la Nueva España y la de Santa Rosa de Lima en el Perú, responsable de algún modo del proceso de conformación de parte de nuestra identidad.

EN OTRAS PARTES DE AMÉRICA HISPANA

     En otras partes de América española, aunque se encuentra elementos propios de los reinos, son circunscripciones administrativas del Estado, superpuestas a una serie de unidades sociales de un ámbito territorial, estas unidades son las formadas por el territorio de una ciudad principal; capital de una región con sus villas y pueblos, aunque no es posible generalizar por lo complejo de estos procesos formativos sobre todo en la conformación de espacios bajo la tutela de una ciudad. Por ello, para poder darle una explicación coherente a estos espacios como categorías sociales habría que considerar todo el proceso histórico que penetró el desarrollo de vínculos, intereses y representaciones para construir, a lo largo del tiempo nuestra compleja identidad cultural, no sin olvidar lo que apunta Guerra (1998) (ob. cit.) que la ciudad con su territorio y las ciudades dependientes como unidad política de base de toda América Hispana se fundamentó en un complejo proceso conflictivo que se agravó en el período de la independencia.

     Mirando en retrospectiva el siglo XIX se puede observar que prosigue el proceso de conformación de identidades regionales en simultáneo con el desarrollo de Nación; también en proceso de formación, lo que deja claro la situación de la vida nacional y regional, que se hace visible con los cambios frecuentes en las demarcaciones político-administrativo a lo largo de todo el siglo. Muchas de ellas son anexiones arbitrarias que dieron origen  a permanentes rechazos por parte de los vecinos, en este contexto, cabe recordar lo ocurrido en 1881 en Los Andes de Táchira y Trujillo, y al sur del país, en Ciudad Bolívar, que implicaba la unión de Guayana con Apure, que dio también origen a fuertes conflictos, en la que subyace el viejo sentimiento autonómico que por siglos albergó la convivencia de la vida civil.

CONCLUSIONES
     La tradición de historiadores ha estudiado el hecho histórico sólo en el marco temporal dejando de lado el estudio del espacio geográfico, que se puede abordar desde una visión geohistórica, de manera complementaria. El concepto de región es polisémico, y arrastra toda una tradición histórica que arranca del período colonial. Está sujeto a constantes cambios, no es una categoría inmutable.

     El ordenamiento del espacio geográfico ha cambiado sustancialmente en el tiempo así como también el enfoque en materia de estudios regionales; que viene a corresponderse con el nuevo orden mundial y con las características geohistórica particulares temporo-espacial. En la región subsisten y conviven costumbres, vivencias, problemas e intereses que con el correr del tiempo pasan a ser parte de su memoria colectiva.

     La región está sujeta a permanente cambios que están en correspondencia con sus habitantes, organización y economía global. Esto lleva implícito un concepto de región cambiante, que obliga a un permanente reordenamiento del espacio que obedece también a los cambios demográficos a los que incesantemente están sometido hoy el espacio geográfico, sumado a esto, hay que considerar los nuevos enfoques en esta materia, así como también el mundo global.

     El proceso conformación de identidades regionales continuó paralelamente al desarrollo del proyecto de Nación, que puso en evidencia la vida política nacional y regional; jugando un papel decisivo además en la unidad territorial de América Hispana a lo largo de la historia desde los tiempos coloniales hasta el presente. Y no ha estado ausente de conflictos su conformación, un espacio que se hace y deshace cada día. El estudio de la  región contribuye además, a conocer desde abajo, espacios desde un punto de vista geohistórico, que desde la perspectiva tradicional de la historia y la geografía no son visibles, gracias a la integración de diversos métodos y fuentes, y el empleo inter y transdisciplinario de las ciencias.
    
REFERENCIAS

Briceño de Bermúdez, Tarcila. (1998, Julio-Diciembre). De la Ciudad Colonial a la Región Histórica. Tiempo y Espacio. Vol. XV, No. 29-30. Caracas: Instituto Pedagógico de Caracas, Centro de Investigaciones Históricas “Mario Briceño-Iragorry”, pp. 9-22.