ASÍ
ME DIJO EL MAR DE GLORIA STOLK
Manuel Bas
Dr. en Cultura y Arte para América Latina y el Caribe
Instituto Pedagógico de Caracas
Caracas, D. C., Venezuela
"La mar gime con los ahogados del Middle
Passage, con la matanza de sus aborígenes: caribe, arahuaco, taino... el genio
antillano está condenado a contradecirse, es un sinónimo de los pedazos
separados del continente originario"
(Derek Walcott, 1992).
Los
tres abuelos de América expresado en la metáfora de Juan Indio, Juan Negro y
Juan Español, que se refiere a los tres continentes y su cultura (Miguel Rojas
Mix, 1991).
Mar Caribe, mar del azúcar, a veces feroz,
de huracanes, de Mareiwa, de historias infinitas que narran las pugnas de
inverosímiles y verosímiles historias, en la que la imaginación humana supera
la realidad. Un mar salpicado de peñascos, que en una época fueron factorías de
injusticias, creadas por los dioses blancos de barbas de oro; mar de piratas y
héroes, de bandidos y santos, de azul como el cielo en el día; negro y oscuro
en la noche que simula el infierno. Pero también de lunas y estrellas
brillantes… Estrella de Sirio, ojo que
todo lo ve en silencio. Mar de cantos en los ingenios para ahogar el dolor y el
recuerdo, que la dulzura de la azúcar produjo la cañaduz que trajo el
Almirante, que sin saberlo, dictaba la sentencia, de las manos traídas por el
desarraigo de la tierra sin frío o calor, so pretexto por la maldición de Dios
[no todo Dios], el Dios de la Península Ibérica, el de Fe ciega, que condenó a
gentes de trajes naturales de ébano; oprimió y permitió cometer las más
impensables atrocidades. Esto lo dice el Mar Caribe, Mar Mediterráneo Americano…,
Mar Andrógino…, mare nostrum American, Mare
Tenebrarum, Bahr al-Zulumat… de
la hibridación cultural… el mar de
Afrodita, de Olokún, de Yemayá, de Erzulie, de Krisna, de Oshún, de Poseidón…
El Mar Caribe con quien hablaba a diario,
cuando se fue en misión diplomática a Santo Domingo, Gloria Stolk (Caracas, Venezuela
1912-1979). Un mar de diálogos infinitos, de contar cosas que habitan en la
eternidad; que, no obstante, forman parte del imaginario de las gentes de
tierras en aguas. No se sabe donde comienza la realidad y donde termina, qué es
ficción; y qué no lo es. Este es el relato de Stolk titulado: Así me dijo el mar; el primero en la
lista de las 13 narrativas breves que integra su libro Cuentos del Caribe, segunda edición, publicada en el por
Monte Ávila Editores Latinoamericana en
el año 2006, que comento en estas líneas.
Seguramente le dijo el Mar Caribe que un
genovés trajo una mágica planta que le proporcionó dulzura a unos y a otros
amargura. Y que en esas islas hidropónicas donde producirían el oro blanco de los árabes a gran
escala, se trajo la mano de ébano,
imprescindible, como manufactura
infernal; para que la mano de
marfil la explotara. Entonces, la abeja reina de aguijón de espada, y el fraile
con la cruz de la victoria de Cristo Redentor, hicieron la perfecta alianza que
anunciaba Torquemada en la Monarquía Indiana, donde maldecía los hombres de
abenuz, para convertirlos en bueyes de ingenios, en siervos, y otros que no
pudieron serlos, por perderse en el mar, en el triángulo, no de las Bermudas,
sino en el de Middle Passage,
del que relata Derek Walcott en 1992 a propósito de recibir el Premio Nobel de Literatura;
triangulo rectángulo: Europa-África-América
donde murieron sirenas y tritones ¡Así me dijo el mar¡ Nunca revelará todas sus
verdades, un halo de misterio será su eternidad. Voz del silencio. Por eso
diría Walcott, en esa oportunidad: “La herencia remota. Las Antillas: fragmentos de una memoria épica”
(p. s / n).
El papel de la Iglesia Católica decidió el destino del Mar de las
Antillas, de la tierra de Calibán, el
día 18 de junio del año 1452 con la Bula
Dum Diversas dictada por el papa Nicolás V en la que se autoriza a Alfonso
V de Portugal a esclavizar sarracenos y paganos y consignarlos a una esclavitud
indefinida, considerada por algunos estudiosos, como el advenimiento para la trata
de esclavos en África Occidental (Wikipedia, 2020a). Posteriormente, para
profundizar estas acciones, el 8 de enero de 1455, el mismo Sumo Pontífice, le
otorga al Rey Alfonso V de Portugal la Bula Romanus Pontifex en
la que cede de manera exclusiva todas las islas, tierras, puertos y mares
conquistados en las regiones que se encuentran desde los cabos de Bojador y de
Nam a través de toda Guinea y más allá hasta la orilla meridional (Wikipedia,
2020b). Por cierto, en nombre de Dios. En nombre de Dios, se realizó el tráfico
de esclavos negros de África Occidental, que obedeció, en gran parte, a que
1493 Constantinopla cae en manos de los turcos otomanos interrumpiéndose el
flujo de esclavos proveniente del Mediterráneo Oriental y alrededores del Mar
Negro, razón por la cual, los portugueses comienzan a traer servorum a lo largo de la Costa Occidental
de África, en un comienzo hacia Europa, luego hacia América, en mayor escala en
el Mar Caribe, el motivo primigenio: las plantaciones de caña de azúcar.
A estas descabelladas bulas papales y vil
prácticas y argumentos de los hijos de Plutón, viene a ponerle la cereza al
pastel de injusticias y subyugaciones;
la obra: Crónica del
Descubrimiento y Conquista de Guinea y otros Relatos de
Alzurara Gomes Eannes escrita en 1493 /
1988 dedicada al Rey de Portugal, donde sostiene la teoría sobre la maldición
de Noé a su hijo Caín, que recayó sobre la gente de ébano, calificadas de perversas y malvadas. Una tesis similar sostiene fray Juan de Torquemada en su
obra "Monarquía Indiana" escrita en 1615 / 2013, donde
expresa la desigualdad racial como imposición divina, por lo tanto merecían ser
esclavos. Se conjugaron en esta empresa el trígono: Pontífice-Rey-Asentista…
Mar Caribe, babel de lenguas. Caribe
inglés, español, francés, neerlandés, creole, papiamento… El Mar de Zacarías
que encierra el dolor de Alfida cantora de ingenios, con sus cantos apagaba su
dolor; que ni con ensalmes ni oraciones era posible; pero sí, con los mantras
de palabras desconocidas para los capataces de los asentistas ingleses; un
cantar a veces llanto de camuflaje, pero que también es Mar. Dice Gloria Stolk
de Alfida: “El mar era su padre, su protector, su amo… su marido. La vida se
hizo soportable para ella desde que Alfida tuvo amores con el mar”. Con el
mismo mar que ruge como león enfurecido en tiempo de huracanes, agua bendecida
del sustento humano, también del misterio de la vida. Alfida es el tiempo bajo
la Luna y el Sol, un tiempo indetenible, la vida poblada de recuerdos, porque a
cada instante somos menos que ayer y más recuerdos que vida.
Alfida volverá cantando. Alfida,
transfigurada en Oceánide o Atabey, siempre cantarás, porque el canto fue
alimento del alma en el ingenio que fue grillete y cárcel; amor y odio; risas y
llantos. Que el asentista inglés nunca vio, pero el capataz sí, vio lágrimas y
dolor en el ingenio azucarero, nunca se conmovió. La azúcar, Des Kapital, con
que se construyeron los puertos comerciales de Bristol, Capital Verde Europea, y Liverpool de The Beatles. Puertos hechos de lágrimas negras, las lágrimas del
dolor. Alfida nunca volvió, porque Alfida es mar. Nunca volvió del relato surrealista de Zacarías, que son los Cuentos del Caribe. Así me
dijo el mar, mar de sirenas y tritones ahogados por la inclemencia de los
negreros del triángulo maldito, del triángulo de la muerte por donde pasaron
los vasallos del Rey Azúcar del Mar Caribe en una diabólica diáspora del
tráfico inclemente del dolor, que ni los huracanes detuvieron.
Mar Caribe, antropófago acuático, los que
te pintan de bárbaro, de “comegente”, olvidan las “cuestiones del mar”, cuyo
credo, es que en cualquier suceso de naufragio en el ponto, los que mueren
serán pastos de los que viven, para salvarlos de la muerte inevitable. En otras
palabras, señores: “Los vivos se comen a los muertos” (ley del mar). Esta era una vieja tradición de los marinos europeos
desde tiempos lejanos. Que los conquistadores olvidaron y ocultaron. Para
ilustrar este asunto, cabe recordar la historia del barco ballenero Essex,
capitaneado por George Pollard, hundido por un cachalote en el océano Pacífico
en 1820, y en vista de la desafortunada y desesperanzada situación, para
sobrevivir se tuvo que comer a su sobrino que ya había muerto. Una historia por
cierto que inspiró a Herman Melville para escribir su célebre novela Moby Dick.
Alfida es el mar, es mare, es Pontus, por eso
no volvió, porque siempre estará, y no dirá todo su misterio. Si lo dice, como
señala Zacarías, será como clavar una espina de cactus en el pecho, como una
historia triste de la niña Alfida, con su piel dorada, su boca gruesa y su
eterna manía de cantar, como cantaban las mujeres en los ingenios azucareros
para olvidar el dolor. Su boca lloraba soles, su rara desgracia el triángulo
infernal: la espada, la cruz y la caña. Alfida nunca volvió ¿Para qué? Si
siempre estará…
Así me lo dijo el mar…
REFERENCIAS
Gomes Eannes, A. de. (1988). Crónica del Descubrimiento y Conquista de
Guinea y Otros Relatos. España: Editorial Delgado Luís, José Antonio.
(Trabajo original publicado en 1453).
Stolk, G. (2006). Cuentos del Caribe. [Así me dijo el mar] (2a. ed.). Caracas: Monte
Ávila Latinoamericana.
Torquemada, J. de. (2013). Monarquía Indiana (3a. ed.). México:
Universidad Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas.
(Trabajo original publicado en 1615). [Libro en línea]. Disponible: http://www.historicas.unam.mx/publicaciones/publicadigital/monarquia/volumen/01/mi_vol01.html. [Consulta:
2021 Abril 4].
Walcott, D. (1992). Discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura. La herencia
remota. Las Antillas: fragmentos de una memoria épica (J. L. Rivas y N.
Glass, Trads.) [Documento en línea]. Disponible: https://www.facebook.com/notes/graciela-laura-duca-cuca/discurso-de-aceptaci%C3%B3n-del-premio-nobel-de-literatura-la-herencia-remota-derek-w/1446294602291299/. [Consulta:
2021, Abril 4].
Wikipedia. (2020a, Junio 28). Dum Diversas. [Enciclopedia en línea].
Disponible: https://es.wikipedia.org/wiki/Dum_Diversas. [Consulta:
2021, Abril 3].
Wikipedia. (2020b, Julio 23). Romanus Pontifex. [Enciclopedia en
línea]. Disponible: https://es.wikipedia.org/wiki/Romanus_Pontifex. [Consulta:
2021, Abril 3].
MUESTRA
VISUAL
1. Leonardo
Alvarado (Puerto Píritu, Edo. Anzoátegui, Venezuela)
Indio Caribe Cumanagoto (2011)
Colección y
fotografía Manuel Bas.
2. Jorge Romero
(Petare, Edo, Miranda, Venezuela)
Mujeres en la
playa (2011)
Colección y
fotografía Manuel Bas
Poster on line: Eduardo Palmera Gómez
Edición: Manuel Bas
Caracas, D. C., Venezuela, mes cuatro de 2021
TESTIMONIOS EN EL TIEMPO SEXTA EDICIÓN HOMENAJE A AMANDA BETANCO*
PARA UNA GOLONDRINA QUE VIAJÓ A TRAVÉS DEL ENSUEÑO DE LA PINTURA
En esta oportunidad, en el espacio Testimonios en el Tiempo, Sexta Edición le rendimos homenaje: a Amanda Betanco, fallecida el 3 de junio del mes y año en curso, como un reconocimiento a su trabajo creador, se exhibe 6 de sus obras; al propio tiempo, aprovecho la oportunidad para dar a conocer algunas obras de mi colección de arte popular, inéditas la mayoría, de otros artistas de varias regiones del país que también como la Golondrina Viajera, cumplieron su destino en la Tierra no sin antes dejarnos un legado artístico. Ellos son: Gerardo Aguilera Silva, Maritza Morales de Marín, Emilita Rondón, Pedro Campos, Leonardo Alvarado, Saúl Chacín, Luis Dionisio Rodríguez, Marcelino Almeida, Rafael Vargas, Armando Rafael Andrade, Rosa Arocha, Ciriaco Iriarte, Ramón Antonio Moreno, Carmen Sánchez, Eloísa Torres, Arístides Arena, Carmen López, Doralina Vera y Carmen Lovisone.
En el año 2002, mientras leía el catálogo de la VII Bienal de Arte Popular Salvador Valero, Trujillo, estado Trujillo, celebrada de noviembre 2002 a marzo de 2003, fue que conocí la obra de Amanda Betanco. Esta era su segunda exposición en la que participaba. En noviembre de 2002 había debutado como pintora en I Feria Artesanal de la Mesa de Guanipa, El Tigre, Anzoátegui. En este poblado de la Mesa de Guanipa llegó en 1968 donde vivió hasta su muerte. En el año 2005 participa en la VIII Bienal de Arte Popular Salvador Valero, catálogo que naturalmente lei, como era mi costumbre leer la publicaciones que se hacían referente a los salones de arte en Venezuela. Cabe destacar, que antes su aparición en los referidos eventos expositivos, Betanco pintaba desde desde 1960 cuando aun vivía en la ciudad de El Tigre, municipio Simón Rodríguez, de la entidad federal donde nació.
Por ese entonces (2005), tenía en mente un proyecto expositivo sobre los artistas populares del estado Anzoátegui, que se concretó, el mes de mayo de 2007, en el Museo de Anzoátegui que organizamos Samira Seijas, quien para ese momento era la directora y mi persona. Además del evento expositivo, se publicó un catálogo que tuve la responsabilidad de escribir, la mayor parte de las obras mostradas eran de mi colección dearte popular. Cayó además bajo mi responsabilidad contactar a los artistas en instituciones para el préstamo de algunas obras y las respectivas entrevistas que sirvieron de insumo para la escritura del catálogo que se tituló: “Arte Popular del Estado Anzoátegui, Homenaje a Gerardo Aguiuilera Silva”, pintor popular nacido en Barcelona, que para ese entonces se cumplían 100 años de su natalicio. Dicho documento incluyó además la fotografía a color de cada una de las obras de los artistas participantes, excepto la de Raúl Aquiles Sabino (+), por razones ajena a nuestra voluntad.
En el proyecto artístico referido incluimos a Amanda Betanco con la obra: La Viergen de Coromoto (2004), que luego adquirí para incorporarla a m i colección. En el año 2013, le comuniqué su hijo, mi amigo Sandy Tucci, para realizar un trabajo sobre su obra artística de Aman da Betanco, que se concretó ese año en mayo, titulado Amanda Betanco, Madres Pintoras, donde se exhiben 9 de sus dibujos y 11 de sus pinturas que publiqué en mi blog:artepopularvenezolano.blogspot.com el 13 de mayo.
Como el referido catálogo del Museo de Anzoátegui, era, de algún modo, breves micelaneas de los artístas, y como es natural, por la premura del tiempo, quedaron fuera muchos artistas que conocía y otros tantos que por mi indagación posterior a través de mi lecturas descubrí; y por las pesquisa de amigos, me dieron aconocer un número importante que involuntariamente excluímos del evento realizado en la institución museística antes referida. En virtud de lo señalado, en el año 2016 retomé el tema de la escritura de un segundo proyecto referido al arte popular del estado Anzoátegui, que en esta ocasión titulé: “Artistas Populares del Estado Anzoátegui”, donde desarrollo 110 de biografías, siguiendo como esquema metodológico, el orden de aparición o que habían sido descubiertos, que publiqué en mi blog: culturayarteamericano.blogspot.com, en febrero de 2016.
Ahora como entonces, mi interés por la obra de nuestra Golondrina Viajera se mantiene, lo envidencia estas líneas que escribo; pero con la tristeza sobre los hombros por su fallecimiento el sabado 3 de junio de este año, por cierto, el día de cumpleaños número 61, me embarga una mezcla de sentimientos, una cóctel de alegría y sobrecogimiento, porque el día que es la celebración de mi cumpleaños, que doy gracias a Dios por este privilegio, muere una gran pintora, pero sobre todo una gran persona y amiga. Amanda Betanco quedará inmortalizada a través de sus pinturas y dibujos, pido a nuestro Dios, que nuetra Golndrina Viajera, vuele tan, pero tan alto, para que se pose a la dietra del Dios Padre. Amen.
Con estas líneas expreso mi gratitud de haberla conocido y haberle podido escribir unas líneas sobre creación artística, y en esta oprtunidad cuando la Golondrina realiza su último viaje, Mis más sentido pésame a su familia. QEPD.
*Manuel Bas
AMANDA BETANCO, la golondrina viajera**
Su verdadero nombre era RUMARDA BETANCO DE TUCCI, pero desde niña sus padres la llamaron Amanda. Nació en el sector llamado Tristeza, estado Monagas, el 06 de julio de 1937 y fue presentada en Mundo Nuevo, Anzoátegui, un pintoresco y hermoso pueblo de las montañas orientales de Venezuela. Llegó a El Tigre a la edad de 14 años, donde vivió hasta 1968, cuando, junto con su esposo e hijos, fijó su residencia en San José de Guanipa, donde vivió el resto de su vida. Casada con Francesco Tucci, de nacionalidad italiana, fue madre de once hijos. Estudió la primaria en su pueblo natal. Luego realizó estudios por correspondencia de dibujo artístico y secretariado comercial. Siempre mostró inclinaciones por la pintura, la cual practicó de manera intuitiva. Creció rodeada del paisaje montañés, con el cerro Tristeza como fondo, uno de los más altos de la cordillera oriental. Vivió la vida ruprestre y según sus palabras, se la pasaba dibujando sobre las piedras de la quebrada que atravesaba la finca de sus padres Carmen de Jesús y Marcos.
Amanda fue una mujer con vocación de madre, por encima de todas las cosas; igualmente fue una esposa dedicada, inseparable de su marido. Vivió muchos momentos duros, pérdidas familiares, sus padres, sus hermanas, su esposo a quien sobrevivió catorce años y a dos hijos. A pesar de todo, nunca perdió la fe en Dios y siempre continuó adelante con actitud positiva.
Fue aficionada a las plantas, especialmente las de jardín y el patio de su casa siempre fue un bosque. Así le gustaba a ella, tal vez porque le recordaba siempre su tierra natal. También le gustaba la lectura, temas místicos relativos a la vida de Jesús, sobre sabiduría antigua y en literatura especialmente la poesía; entre los autores que más le gustaron estuvieron Gustavo Adolfo Bécquer y Gabriela Mistral.
Socialmente fue una mujer generosa, altruista; ayudaba al prójimo en cuanto podía. Aparte de sus once hijos, crió a su nieto mayor, quien para ella fue el hijo número doce, quien es sordomudo y actualmente un hombre de 39 años, emigrado a Brasil junto con su familia. También asistió con sus consejos a una muchacha que fue abandonada por su madre, junto con sus hermanitos y ella dijo siempre que Amanda fue su madre de corazón; se trata de la Sra. Daisy Lares de Villegas.
La afición por la pintura acompañó a Amanda toda la vida. Siempre pintaba por gusto y satisfacción personal. Le encantaba pintar sobre porrones, madera, paredes, tablas, así como en cerámica. También pintó y dibujó en papel. Usaba creyones y lápices y en sus últimas etapas comenzó a usar pintura al frío y óleo. Pintó varias telas. Preguntada sobre pintores, dijo llegar a admirar a Picasso, Miguel Ángel, Dalí, Andrés Del Nogal y Óscar Aguilera; sin embargo nunca fue afecta a imitar a nadie.
Llenó su casa con cuadros y dibujos, con motivos florales y religiosos. Como ella misma decía, nunca pensó que llegaría algún día a exponer en una galería y la oportunidad llegó, sin pensarlo tal vez, un día del año 2002, cuando surgió la posibilidad de presentar sus trabajos en público. Estuvo en la I Feria Artesanal de la Mesa de Guanipa, celebrada en El Tigre, en noviembre de ese año. La oportunidad se la dieron la profesora Edna de Vallenilla y el grupo de organizadores de la mencionada feria, entre ellos Enicio Armas. Allí su trabajo fue apreciado por cultores populares y artistas de gran trayectoria, entre ellos Gladys González, Óscar Aguilera y Gladys Meneses, quienes elogiaron su trabajo. Luego, fue invitada a exponer en el Ateneo de El Tigre.
Adoptó el nombre artístico de Amanda Betanco para sus exposiciones, cuyo récord abarcó lo siguiente:
1). I Feria Artesanal de la Mesa de Guanipa, El Tigre, Anzoátegui, noviembre de 2002.
2). VII Bienal de Arte Popular Salvador Valero, Trujillo, estado Trujillo, noviembre de 2002 a marzo de 2003.
3). Convergencia temática en la pintura popular, galería Eduardo Latouche, Ateneo de El Tigre, Abril de 2003.
4). Pintoras de la Mesa de Guanipa, espacio Alternativo de la Alcaldía de Guanipa, San José de Guanipa, septiembre-octubre de 2004.
5). Participación en la VIII Bienal de Arte Popular Salvador Valero, Trujillo, estado Trujillo, año 2005.
6). Fue declarada patrimonio cultural del municipio Guanipa, por el Instituto de Patrimonio Cultural, año 2005 y como tal aparece en el Catálogo de Patrimonio Cultural de los Municipios Guanipa y Simón Rodríguez.
7). Muestra de arte popular en los espacios del Ipasmé, El Tigre, 22 de julio de 2005.
8). Exposición de Arte Popular del Estado Anzoátegui, Museo de Anzoátegui, Barcelona, estado Anzoátegui, junio de 2007.
99. XI Bienal de Arte Popular Salvador Valero, Trujillo, estado Trujillo, año 2007.
El poeta Carlos San Diego se refirió a su pintura como “el santo lenguaje de la pintura popular” (diario Mundo Oriental, 15-abril-2003) y no existen palabras más precisas, porque en lo que se define como este estilo de pintura no predominan las influencias escolásticas ni los decires de técnicos y guías del arte, sino el corazón de quien plasma en un lienzo su percepción del mundo. “Por eso sigue y sigue trabajando con la pintura, guiada por la magia del silencioso desvelamiento de mujer y ya siente que es todo un cosmos que debe llenar con motivos religiosos. Cristos, ángeles, santos, vírgenes, madonnas, con rostros, con personas, con flores, con pájaros, con cielos, con nubes, con estrellas y con un caballito que se ha metido en ese increíble mundo” (Diario Mundo Oriental, 22 de abril de 2003).
En su propia definición, Amanda dijo: “el jardín que tengo por dentro es lo que aflora en mis dibujos”. Una autodefinición espontánea, natural y precisa, sin ribetes de ninguna clase.
En el año 2013, el cultor y estudioso del arte popular Manuel Bas, residenciado en Caracas, incluyó a Amanda Betanco en su blog: artepopularvenezolan o.blogspot.com, con el trabajo: “Amanda Betanco Madres Pintoras”, donde hizo una importante reseña sobre la vida y obra de esta creadora popular, la cual puede ser consultada por la red.
La vida de Amanda fue suficiente para ver los logros de su largo y arduo trabajo como madre, esposa y creadora popular. Pudo ver a todos sus hijos crecer y realizar sus propios proyectos de vida. Conoció 27 nietos y 14 biznietos, donde hay profesionales y trabajadores que han sido productivos. Y de su descendencia, ya habido algunos que han dado muestras de tener habilidades artísticas como su hija Carmen Rosa Tucci y sus nietos Nicole González Tucci, Bruno Sulbarán Tucci y Giulia L. Tucci, quienes se han expresado a través de la pintura.
La vida de Amanda se apagó el pasado 3 de junio, en su hogar, en la calle Roma de San José de Guanipa, a sus casi 83 años de existencia. Se marchó con una expresión serena a un espacio infinito adonde van aquellas almas que han cumplido con su misión en esta tierra. Como cosas de Dios, la última canción que escuchó fue el Alma llanera, cantada con maestría por un grupo brasileño, en español y la cual tarareó la noche anterior a su deceso. Ahora descansa en la paz del Señor.
**Sandy Tucci.
1). Amanda Betanco (El Tigre, Edo. Anzoátegui)
Dibujo Artístico (1960)
Creyones / papel
Colección familia Tucci Betanco
2). Amanda Betanco (El Tigre, Edo. Anzoátegui)
Sin Título (1962)
Creyones / papel
Colección familia Tucci Betanco
3). Amanda Betanco (El Tigre, Edo. Anzoátegui)
La Modelo (1962)
Creyones / papel
Colección familia Tucci Betanco.
4). Amanda Betanco (El Tigre, Edo. Anzoátegui)
La Virgen en la Cascada de Agua (1974)
Mixta / papel
Colección Manuel Bas
5). Amanda Betanco (El Tigre, Edo. Anzoátegui)
Virgen de Coromoto (2004)
Óleo / tela
Colección Manuel Bas.
6). Amanda Betanco (El Tigre, Edo. Anzoátegui)
Iglesia San José (2013)
Creyones / cartulina
7). Gerardo Aguilera Silva (Barcelona, Edo., Anzoátegui)
Desnudo femenino (s. / f.)
Esmalte y óleo /cartón
Colección Manuel Bas
8). Gerardo Aguilera Silva (Barcelona, Edo., Anzoátegui)
Retrato (s. / f.)
Mixta /cartón
Colección Manuel Bas
9). Maritza Morales de Marín (Caracas, D. C.)
S. / T. (s / f.)
Óleo / tela
Colección Manuel Bas
10). Maritza Morales de Marín (Caracas, D. C.)
Reina del Agua (1988)
Óleo / tela
Colección Manuel
11). Emilita Rondón (Mampote, Edo. Miranda)
S. / T. s. / f.
Arcilla modelada y policromada
Colección Manuel Bas.
12). Emilita Rondón (Mampote, Edo. Miranda)
Mirando los paticos en la laguna (s. / f.)
Óleo / masonite
Colección Manuel Bas.
13). Pedro Campos (Puerto La Cruz, Edo. Anzoátegui)
Jesús El Nazareno (s. / f.)
Vaciado en yeso / patina de bronce
Colección Manuel Bas.
14). Leonardo Alvarado (Puerto Píritu, Edo. Anzoátegui)
Playa, Palmas y Bote (2007)
Pintura al frío / Cartulina
Colección Manuel Bas.
15). Leonardo Alvarado (Puerto Píritu, Edo. Anzoátegui)
Gaviota volando sobre la playa (2008)
Pintura al frío / cartulina
Colección Manuel Bas.
16). Leonardo Alvarado (Puerto Píritu, Edo. Anzoátegui)
Puente Colonial de Barcelona (2012)
Pintura al frío / cartulina
Colección Manuel Bas.
17). Leonardo Alvarado (Puerto Píritu, Edo. Anzoátegui)
Calle Bolívar de Píritu, estado Anzoátegui (2011)
Pintura al frío / cartulina
Colección Manuel Bas.
18). Leonardo Alvarado (Puerto Píritu, Edo. Anzoátegui)
Bajo Hondo, municipio Pedro María Freites, estado Anzoátegui (2012)
Pintura al frío / cartulina
Colección Manuel Bas.
19). Saúl Chacín (Maracaibo, Edo. Zulia)
La Chinita (2001)
Mixta / madera
Colección Manuel Bas.
20). Luis Dionisio Rodríguez (Barquisimeto, Edo. Lara)
La Boda (1984)
Mixta /Cartón
Colección Manuel Bas.
21). Luis Dionisio Rodríguez (Barquisimeto, Edo. Lara)
Procesión de la Divina Pastora (1988)
Mixta / fórmica
Colección Manuel Bas.
22). Marcelino Almeida (Los Teques, Edo. Miranda)
Marcelino Almeida, El Hombre Orquesta (autorretrato, 2013)
Ensamblaje en madera policromada
Colección Manuel Bas.
23). Rafael Vargas (Cabimas, Edo. Zulia)
Gallo, circa (1968)
Esmalte industrial / madera contra enchapada
Colección Manuel Bas.
24). Armando Rafael Andrade (Barcelona, Edo. Anzoátegui)
Paisaje (1989)
Placa / tela
Colección Manuel Bas.
25). Rosa Arocha (Valencia, Edo. Carabobo)
Jirafa en los ranchos (1993)
Óleo / tela
Colección Manuel Bas.
26). Ciriaco Iriarte (Naiguatá, Edo. La Guaira)
Velero (1975)
Esmalte industrial madera contra enchapada
Colección Manuel Bas.
27). Ramón Antonio Moreno (Tabay, Edo. Mérida)
Ángel (2007)
Talla en madera policromada
Colección Manuel Bas.
28). Ramón Antonio Moreno (Tabay, Edo. Mérida)
Virgen de Coromoto (s. / f.)
Talla en madera policromada
Colección Manuel Bas.
29). Carmen Sánchez (Caracas, D. C.)
S. / T. (1985)
Óleo / canvas
Colección Manuel Bas.
30). Carmen Sánchez (Caracas, D. C.)
S. / T. (s. / f.)
Óleo / canvas
Colección Manuel Bas.
31). Carmen Sánchez (Caracas, D. C.)
Pare mi burrito (s. / f.)
Acrílico / papel
Colección Manuel Bas.
32). Carmen Sánchez (Caracas, D. C.)
El Caserío La Loma (s. / f.)
Guache / papel
Colección Manuel Bas.
33). Carmen Sánchez (Caracas, D. C.)
Cayendo la neblina (1982)
Acrílico y guache / papel
Colección Manuel Bas.
34). Eloísa Torres (Trujillo, Edo. Trujillo)
El Mercado (s. / f.)
Modelado en arcilla policromada
Colección Manuel Bas.
35). Arístides Arena (Barquisimeto, Edo. Lara)
S. / T. (s. / f.)
Óleo / tela
Colección Manuel Bas.
36). Carmen López (Caracas, D. C.)
Vía Láctea (s. / f.)
Mixta / cartón
Colección Manuel Bas.
37). Doralina Vera (Mérida, Edo. Mérida)
Los Pescadores del Amparo (1989)
Óleo / tela
Colección Manuel Bas.
38). Carmen Lovisone (Barquisimeto, Edo. Lara)
Las Novias (s. / f.)
Óleo / tela
Colección Manuel Bas.
39) Tadeo Rangel (La Mucuy, Edo. Mérida)
TESTIMONIOS EN EL TIEMPO SEXTA EDICIÓN HOMENAJE A AMANDA BETANCO.
(Para una Golondrina que viajó a través del Ensueño de la Pintura)
TEXTOS: Sandy Tucci & Manuel Bas
FOTOGRAFÍA: Sandy Tucci & Manuel Bas
EDICIÓN: Víctor A. Hernández & Manuel Bas
POSTER ON LINE: Víctor A. Hernández
Nos reservamos los derechos de autoría.
Los Teques, Junio de 2020.